martes, 5 de marzo de 2013

¿Maratón Cañeros, se puede correr?

El Maratón Cañeros es una carrera para bicicletas de montaña celebrada en los cañaverales de La Romana. Tiene cuatro rutas de diferentes distancias desde diez hasta sesenta kilómetros, compiten todas las categorías desde infantiles hasta los superiores o élites y es parte del calendario y campeonato nacional de bicicleta de montaña. Este año incluyeron una carrera pedestre en la ruta de diez kilómetros.

Maratón Cañeros 2013 (foto cortesía de Joan Febles)

Desde la primera vez que escuché de esta carrera me llamó la atención, por dos razones, una la distancia, la de sesenta kilómetros, entendiendo que en bicicleta de montaña y por el terreno es bastante, y la otra por el clima en el lugar, entendiendo que no podía haber mucha sombra en los cañaverales y donde la humedad es alta. No soy ciclista de montaña, ni tengo una de estas bicicletas, pero desde que un día di un paseo por los cañaverales con un grupo de los Cañeros (nombre del grupo que organiza la carrera) me encantó el lugar, por lo que tenía que hacer la carrera, cosa que he venido haciendo por los últimos tres años.

Este evento, en mi humilde opinión, es uno de los mejores en los cuales he participado y no es solo por la organización es además por el ambiente que se genera en este, lo mejor es que cada año se superan, toman nota de lo que ven hizo falta o se puede mejorar y al año siguiente todo está mucho mejor, hay un trabajo verdaderamente profesional detrás de él y esto lo demuestra la enorme cantidad de ciclistas de todo el país que se dan cita allí, cada año superando en cantidad el año anterior.
Sé que dejaré de mencionar nombres, pido excusas, pero Carmen Santoni, Juan Elmufdi y Don Simón López son la maquinaria y el ingenio detrás de todo, según me cuentan, y dos amigos Homero de Pool y René López y sus respectivas familias, se fajan por igual y en lo particular nos bridan su hospitalidad cada año y hacen que el fin de semana sea todo lo agradable posible.

El año pasado ya inmerso en la idea y entrenamientos para correr ultras distancias le comenté a Homero que volvería este año pero ya no pediría una bicicleta prestada, solo iría con mis tenis a correrla, honestamente no sé si el me creyó, pero le confirmé mis intenciones este año y acogieron la idea y me permitieron hacerla. Tenía que pedir permiso, ya que no se puede llegar a una fiesta a hacer lo que a uno se le antoje y además, ellos organizan un evento para ciclistas no para corredores y el soporte y logística es diferente, coordinamos lo que yo necesitaba y sencillamente abrieron las puertas y ayudaron en todo.
La carrera comienza a las diez de la mañana, pero para poder terminar más o menos con los ciclistas y además para evitar algo de calor al menos en las primeras horas, yo debía comenzar a las seis de la mañana, para esto necesitaba un vehículo de soporte que no solo llevara la hidratación y alimentos, pero además que cuidara de mí en todas las horas que iba a estar solo en este lugar. ¿Pero quién soportaría esta tarea tan aburrida?, solo se me ocurrió la persona con la que sé puedo contar para cualquier cosa y el sí de su parte salió antes de yo terminar de preguntar, ese es mi Compadre Oscar. Pero los cañaverales es un lugar donde te puedes perder fácilmente y me explicaron que había un lugar donde era recomendable que el vehículo no entrara, por lo que no podía seguir la ruta marcada, por cierto excelentemente marcada, y también si se presentaba una emergencia y había que salir rápido era mejor tener una persona que conociera el lugar y Homero nos lo consiguió, este fue Elías.

Con el Compader Oscar y Elías al final de la carrera.

 Cuando ya me decido formalmente a correr el Maratón Cañero lo hice pensando en la utilidad que tenía para mis planes futuros, pero solo había considerado dos factores, el primero y principal, ver cómo podía manejar el calor y la humedad cuando ya anduviera cansado después de varias horas de lucha, y el otro era correr al menos una hora a oscuras con un foco en la cabeza, cosa que nunca había hecho y que será necesario en próximas aventuras, pero se agregaron dos pequeños factores que me querían hacer reconsiderar la idea, pero luego pensé que mejor, que la prueba sería más completa y si salía bien al final del día me sentiría con más confianza en lo que está por venir. Estos dos nuevos obstáculos fueron que no estoy en el momento adecuado de los entrenamientos, no corro más de tres horas desde Noviembre en la última carrera que hice, ya que los entrenamientos los comencé a mediados de Enero, pero hubo un cambio de planes que hicieron me mantuviera solo corriendo no aumentando el volumen,  el otro factor fue que recién subimos y bajamos el Pico Duarte la semana pasada o anterior al evento y con el paso que Jake me hizo bajar el domingo, destrozaron mis cuádriceps y estos dolían hasta cuatro días después, pero nada, ya mentalmente me había convencido y sería una prueba más a superar.

5:59 a.m.
Seis de la mañana en punto se dio mi partida oficial, estaba totalmente oscuro, que bueno, así podía probar lo que es correr con el foco, aunque en los cañaverales es campo abierto y avenidas de caliche, ya veremos cuando esté oscuro en el trillo de una montaña,  la otra parte buena es que la temperatura estaba sumamente agradable. Tan pronto comencé a correr me di cuenta que me sentía muy bien y que tal vez el día no iba a ser tan largo como había pensado, ahora quería tratar de aprovechar las horas más frescas y suaves del terreno para avanzar lo más posible, pero no podía volverme loco y poner un paso muy rápido, ya que no estoy en la mejor forma y lo peor de la carrera vendría después de los veinte o treinta kilómetros por lo que me había comentado René la noche anterior. Sí he hecho la carrera tres años en bicicleta, pero la ruta la cambian todos los años, por lo que conozco el terreno y más o menos los obstáculos pueden aparecer, pero no el orden, eso me lo aclaró René y por ello más o menos iba trazando la estrategia mientras corría.

Disfrutando las primeras horas.
Y así pasaron los primeros veinte kilómetros, yo disfrutando de la corrida y el clima, la tercera hora estuvo bastante cómoda también, pero ya comienzan los toboganes (subidas y bajadas), por lo que me explicaron, vendrían como tres secciones bastante fuertes  de ellos, y así fue, a esto también teníamos que agregar que ya llegaban las diez de la mañana y el sol se hacía presente, aunque tuve la ayuda de unas cuantas nubes que se turnaban para taparlo por casi toda la carrera, pero también iba por encima de las tres horas corriendo ya sobrepasando las corridas de  los últimos tres meses, me sentía bien pero ya se comenzaba a sentir, ya era hora concentrarse.

Subiendo toboganes, sí, estoy en la foto, busquen un punto blanco casi en la cima.

 Durante la corrida parte del experimento era cómo hidratarme y qué tanto comer, eso vine a probar en este clima, yo por lo general me hidrato por debajo de lo que siempre he escuchado los demás hacen, todos somos diferentes no tenemos ni necesitamos hacer las cosas iguales,  pero he estado tratando de incrementar lo que bebo y como, llevaba conmigo las botellas encimas para cumplir con este protocolo, y además programamos que cada hora debía parar a rellenar como también hidratarme y comer más, tratando de hacerlo como se presentan los eventos de ultra distancia en casi todas partes. Creo este experimento funcionó bastante bien, ya que los resultados se dieron buenos y definitivamente pude constatar que mi nivel de hidratación estuvo como debía de ser.


 Cuando ya vamos rondando los cuarenta kilómetros se siente el mayor calor que tuvimos todo el día y ya definitivamente me pesaban los kilómetros en las piernas, aquí comienzan los juegos mentales y le propuse a la mente que quería llegar lo más fuerte posible a la marca de los cincuenta kilómetros y ver si además mejoraba mi tiempo de los eventos anteriores en esa distancia, y que cuando llegara a esa meta los demás kilómetros los haría de cualquier manera hasta terminar.



Cuando ya se asomaba esta primera meta, paso por mi lado el primer ciclista que veía todo el día, era buena noticia, ya sentiría algo de compañía y no estaría sufriendo solo pero además servirían de entretención y distracción, lo que nunca pude imaginar que el cohete que pasó por mi lado era Ismael Sánchez y la diferencia que llevaba con respecto a los demás ciclistas era asombrosa, no los calculé, pero llegué a pensar que o este ciclista estaba perdido o había cortado la ruta, ya que habían pasado muchos minutos cuando vi al segundo y de ahí en adelante fueron llegando de una manera más razonable. Mis respetos Sr. Sánchez.

Animales educados, seden el paso, muchos humanos deberían aprender de ellos.

 La meta de los cincuenta kilómetros llegó y la misión, en parte, estaba cumplida, fue de gran satisfacción haber llegado a esta distancia y haber corrido todo este tiempo este día y además mejorando mis 50k anteriores, aunque esto no es mucha referencia en rutas de carreras de trillos, pero por las condiciones en que vine a esta corrida me llena de optimismo para el futuro.

Celebrando los 50k.
 Ahora hay un problemita, hay que terminar, faltan diez kilómetros, las piernas no quieren correr y está caliente el sol, bueno le voy a cumplir la promesa a mi cuerpo, ya que me dio lo que le pedí, vamos a terminar sin mucha exigencia. De ahí en adelante entre correr y espacios caminando fui llegando pero ya faltando unos cuatro o tres kilómetros para la meta llegué al lugar que más me gusta de esta carrera, es una gran bajada a un riachuelo y luego una gran subida, lo que como que en la bicicleta son más cortas, ¡POR DIOS QUE LARGAS SON! Molestaba bajar y definitivamente se caminó totalmente para subir, pero todo de muy buen ánimo, además de que compartía con los ciclistas que no dejaban de pasar por mi lado, les confieso que cuando pasé por el riachuelo quise quedarme ahí mismo.

Ya terminada esta subida era cuestión de solo trotar algo más de un kilómetro, tal vez dos, los cuales se hacen con la energía de la meta llamándote.

¡Llegamos!

 ¿Qué sería la vida sin metas que alcanzar? Si no las tengo, las busco, pero siempre debe de haber alguna meta que lograr.

JLM

Mi cena la noche anterior:

-Lasaña de espinaca y pan.
-Cerveza para la hidratación.
(Esta cena es una tradición Cañera de nuestro grupo)

Desayuno:

-Cereal con leche.
-Una tasa de café.
-20 onzas  agua.

Durante la carrera:

-64 onzas de bebida isotónica.
-80 onzas de agua.
-30 onzas de bebida de cola.
-6 geles.
-7 pastillas de sal.

lunes, 25 de febrero de 2013

La meta es la cima.

El pasado fin de semana setenta y seis jóvenes de los liceos Darío Gómez, Aragón, Politécnico Ann & Ted Kheel, Nuestros pequeños hermanos y Quiéreme como soy, un grupo de voluntarios y otro de muleros y mulas partimos hacia el Pico Duarte con una consigna “LA META ES LA CIMA”.

Gracias a Karim Mella y su Fundación Siempre Más, podemos ver que muchas de las cosas creemos están perdidas o son muy difíciles de conseguir, no están tan lejos como imaginamos.
Desde el pasado año Karim se ha dedicado a llevar jóvenes de liceos de todas partes de nuestro país a la cima del Pico Duarte. Pero no solo es llevarlos allá, es una excursión educativa, donde los muchachos reciben diferentes charlas por diferentes expositores, que los inclina  a amar la naturaleza, los recursos naturales y sobre todo nuestra patria, pero con un sacrificio y gran esfuerzo en el medio de la actividad, subir al Pico Duarte.  Esto hace que al terminar el fin de semana, no solo se van a sus casas con nuevos amigos, nuevas experiencias, nuevas enseñanzas, sino que van con una convicción de que ellos pueden lograr grandes cosas y ser los generadores de cambios en sus vidas y la patria que debemos amar.

Lo que Karim parece no se imaginó al iniciar este proyecto, es que la actividad no solo afecta de manera positiva a los muchachos y con esto al futuro del país, sino que también ha ido vinculando Fundaciones que de cierta manera y al final del día buscan un mismo fin, como es el mejorar nuestro país y la calidad de vida de TODOS los dominicanos. En esta cuarta excursión apoyaron y estuvieron representadas la  Fundación Dominicana Compite, Fundación Futuro Posible y Quiéreme como soy. Pero además el proyecto afecta y enamora a todo el que participa directa o indirectamente en él, sobre todo al que puede ir y compartir el viaje durante el fin de semana.

Salimos un jueves con nuestra mente enfocada en que la cima es nuestra meta y volvemos el domingo con la meta de hacer lo que se cree imposible y salvar nuestro país.


Lo primero que sucede es que se juntan muchachos y adultos, luego jóvenes de diferentes regiones del país, luego nos unimos a personas que viven en un lugar donde la naturaleza es lo principal y la tecnología no es necesaria. Ya cuando vamos subiendo en vehículo por Manabao antes de llegar a La Ciénaga hay que decirle adiós a todo tipo de señal inalámbrica y solo nos queda compartir con nuestros compañeros y la naturaleza, y qué bueno que sea así, porque para llegar a nuestra meta el trabajo debe de ser en equipo, que además lo hace más divertido y lo hace tener más sentido. Se olvidan las edades y disfrutamos todos de igual manera, nos empujamos, sufrimos , reímos, lloramos, nos abrazamos, aprendemos, pasamos frio y todo parece ser lo mejor que hay en el mundo.

Este fin de semana tuvimos un viaje precioso, sin una nube ni una gota de lluvia que opacara los paisajes, pero no por eso deja de hacer frio en el lugar más alto de nuestra isla y el caribe, y los nueve y diez grados Celsius que nos brindaban las noches no es algo a lo que los dominicanos estamos acostumbrados y son de las experiencias nuevas para la gran mayoría de los que hacen el viaje, también los cuarenta y tantos kilómetros  que se recorren caminando durante el fin de semana y los más de tres mil metros de altura que ascendemos son los grandes obstáculos de nuestra meta, la cima.
La vista dede la cima del Pico Duarte.
Este viaje, como todos, tuvo sus características diferentes que lo hacen único y diferente a los demás, fue en el que mayor cantidad de jóvenes subieron y donde dos muy especiales hicieron que los quisiéramos como son y con esto todos nos quisiéramos más. Por primera vez dos jóvenes especiales llegaron a la cima del Pico Duarte, tal como todos lo tenemos que hacer, con nuestros dos pies caminando, paso a paso, sufriendo y gozando lo mismos que todos los demás.

Luis Oscar, Karim y Pablo.
Una cosa es ir a un aula y recibir una clase con toda la tecnología del mundo y otra es que te den una clase de geografía en la cima más alta de tu país, desde donde te pueden señalar con un dedo y tú puedes ver con tus propios ojos, y además que cuando estás en el Valle de Lilís, luego de haber cumplido con tu meta de llegar a la cima te digan que todo esto que estás viendo es tuyo porque eres dominicano y solo depende de ti si quieres que nunca desaparezca.

Todos los jovenes en la cima.
El cansancio hace que muchos opten por bajar a descansar a Compartición una vez cumplida la meta, pero otros osados quieren algo más y ya que La Pelona está ahí mismito, vamos para allá arriba a ver si es verdad que es más alta que el Pico Duarte.
En la cima de La Pelona.

En esta ocasión el viaje coincidió con el mes de la patria, por lo que se resaltaron los valores del Patricio Juan Pablo Duarte de una manera muy especial. Antes de partir a la cima se le presentaron a los muchachos los valores del Patricio en una charla y se les entregó un libro donde están todos. Los jóvenes fueron dividíos en cinco grupos y se les pidió que ellos mismos escogieran el o los valores con los que más se identificaban e hicieran una presentación de la manera que a ellos se les ocurriera. La verdad, lo que se buscaba era que leyeran y sacaran algo de la lectura y presentaran algo de la mejor manera, pero los resultados de las presentaciones nos sorprendieron a todos, fueron excelentes, parece que el fin de semana mágico hace efectos de muchas maneras.

Con piernas cansadas hay que bajar el domingo, es importante resaltarlo porque la meta es la cima pero no se completa sin volver a nuestro origen, pero se regresa siendo otra persona, que viene dispuesta a lograr todo lo que antes solo era un sueño.
En el punto más alto del caribe.

Siempre encontraremos montañas y picos a los que creemos no podremos llegar, pero eso nunca debe impedir que la meta sea la cima.

JLM

lunes, 18 de febrero de 2013

Ultra distancia = Ultra diversión.


Cumplida la meta de correr el maratón y aunque terminé bien estropeado, ya estaba decidido que volvería el siguiente año, pero no pasó mucho tiempo cuando ya la pregunta era otra. ¿Qué tan lejos puedo llegar corriendo? Esto inmediatamente hizo que me pusiera a investigar sobre eventos de distancias más largas que las de un maratón, los  conocidos como ultra maratones, vi carreras desde 50 kilómetros hasta mayores de 200 kilómetros, pero además había algo diferente en estos, su gran mayoría se corren en senderos y montañas, los hay en asfalto, pero definitivamente los más populares se realizan a campo traviesa. No creo duré un minuto cuando ya quería correr este tipo de eventos, aunque fue otra de esas metas que puse en mi archivo mental para ser trabajada algún día.

No sé que disfruto más, leer o investigar eventos y qué y cómo lo hacen los valientes se atreven, o yo mismo comenzar a prepararlos o hacerlos, tal vez es una combinación de ambas y es algo que me permite estar enfocado en un tipo de eventos mientras investigo otros que pueden ser muy diferente. Por años he corrido muchas carreras de las distancias populares hasta el maratón, a la vez en triatlones de diferentes distancias y otros eventos, pero ultra maratones y la cultura del ultra maratonista vengo por años estudiándola, o leyendo y  disfrutándola y esperando el momento de hacerlos, no había duda de que algún día haría uno.
Diferente al Maratón de Nueva York, que entró a mi vida por la magia de la televisión y se convirtió en un objetivo instantáneo, los eventos de ultra distancia los he encontrado por medio de la lectura. El JFK 50 MILES y Western States 100 son las carreras que han hecho la historia de lo que es conocido como Ultra Trail (ultra distancia en senderos) y siguen siendo los referentes en su respectivas distancias para todo el que participa en esta disciplina, “pues creo YO tengo que hacerlos”, dijo mi conciencia, y no entiendo por qué me hace eso, pero siempre acaba convenciéndome.

Luego de haber probado mi resistencia en cantidades de eventos y combinaciones de estos y ya ver que aprendí a disfrutar o manejar el sufrimiento, el año pasado me dije que era el momento de probar con la ultra distancia y la carrera obligatoria para comenzar era el JFK 50 miles, lo que nunca pasó por mi mente fue que me convertiría en ultra maratonista antes de llegar a este evento.

Ya definido el evento comienzan los preparativos, principalmente preparar el plan de entrenamiento. El haber optado por un ultra y ser algo un poco diferente a lo que venía haciendo, hizo que el 2012 fuera de mucho aprendizaje y mucha diversión para mí. Comencé a correr en senderos y montañas, algo que tenía años queriendo hacer, comenzaron los entrenamientos que solo había leído por años y me preguntaba cómo reaccionaría mi cuerpo cuando hiciera algo así, pero habían factores que no contemplaban esos entrenamiento, que solo la práctica lo fueron divulgando. La experiencia, el compartir con los amigos involucrados en todos estos tipos de eventos de resistencia lo que iba sucediendo, la investigación y el sentido común, jugaron un papel importantísimo para mí y no dejan nunca de ser lo más importante. Tuve que hacerle ajustes al entrenamiento en el camino, soporté cosas que antes no me hubiera atrevido a hacer, pero todo con la cautela necesaria y entendiendo el por qué lo hacía, pero sin perderle el respeto a lo duro que todo esto puede ser si se lleva de mala manera.
Digo que me convertí en ultra maratonista antes de llegar al JFK 50, porque a medida se fueron desarrollando los entrenamientos y vivirlos, la mentalidad me fue cambiando, es decir, no enfrentaba el evento por venir ni los entrenamientos como hacía cuando entrenaba para todo lo que hice anteriormente, por decir algo, ya la importancia para mí no son los kilómetros que puedo recorrer, si no las horas que debo permanecer avanzando y esto nunca fue tan evidente y claro como  en mi primera prueba de ultra distancia, una carrera que vino de sorpresa antes del JFK 50 y que sirvió de entrenamiento para este.
Participé en el Stump Jump 50k, esta es una carrera celebrada en las montañas de Chattanooga, Tennessee,  llegué a ella por una coincidencia pero aproveché la oportunidad, y haber ido sin saber mucho a lo que me enfrentaría al final fue bueno, ya que si me lo hubiera imaginado no lo hubiera hecho. De acuerdo a mi paso de carrera, comencé a hacer estimaciones de en cuánto tiempo terminaría, claro que le agregué a ese tiempo algo más porque no era en asfalto, era para una montaña a correr en senderos, que explicaba la página de la carrera eran bastante técnicos y que en su mayor parte se correría en camino de un solo carril, por lo que el paso que pusiera el corredor de adelante en el grupo era el que se tomaría, también yo iba a disfrutar y aprovecharla como entrenamiento, por lo que hice un estimado de mi tiempo bastante conservador. ¡MAS EQUIVOCADO Y PERDIO NO PUDE ESTAR! Nunca imaginé que se puede correr en lugares como estos, de hecho no se puede correr por muchos de los lugares por donde pasa esta carrera, lo que todavía no puedo entender cómo los que las ganan pueden hacer esos tiempos. Yo traía en mi cabeza muy fresca una subida al Pico Duarte y pasé por lugares en esta carrera que el Pico parecía nada, al menos la gradiente de las subidas del Pico, lomas larguísimas y empinadísimas donde íbamos todos en fila india caminando, en una el que venía detrás de mí me tuvo que empujar en un momento que casi me caigo para atrás, lugares donde había que detenerse a pensar cómo era mejor saltar y caer sin resbalar en la roca liza y mojada que tenías delante, senderos en los que tenías una pared a tu derecha y un precipicio a tu izquierda y el camino en si tenía una pequeña inclinación que hacía que el tobillo derecho pisara siempre algo doblado, eran solo algunas de las cosas con las que teníamos que lidiar a parte de la distancia que corríamos ese día, 50 kilómetros.
Todos esos obstáculos, la concentración para pasarlos y poder correr en esa ruta, la tarea permanente de ir alimentándote e hidratándote adecuadamente, el ambiente que forman los corredores a tu alrededor, los paisajes impresionantes  que aparecen en estas rutas, hacen que el tiempo pase mucho más rápido, al menos en percepción, que cuando se corre en la calle de una ciudad durante un maratón, y esto hizo que la atracción que tenía por este tipo de carreras cuando solo leía sobre ellas se incrementaran y es en estos momentos lo que hace sean el tipo de eventos en los que prefiero participar.
En el Stump Jump 50k hice casi dos horas más de lo que predije con mi ignorancia iba a hacer, un mes después cuando participé en le JFK 50 miles (80k) cuando pasé la marca de los 50k hice cerca de una hora cuarenta minutos menos que en el Stump Jump.
Stump Jump 50k

El aprendizaje en estos dos primeros eventos de Ultra Trail, es que ninguna ruta es igual, la distancia no es la que marca cuánto tiempo duraremos para llegar a la meta, la perseverancia de querer ver a dónde más puedo llegar, sin importar el terreno, es lo más importante.

La distancia más cercana entre dos puntos es la recta que los une, pero si tengo que tomar curvas, subir montañas, cruzar ríos y mis piernas están dispuestas, nunca dejaré de ir tras la meta.

JLM

viernes, 8 de febrero de 2013

Las buenas causas hacen más fáciles los sacrificios.


“Mi hermano aguantó quimio terapia por nueve meses y nunca dejó de luchar”.
“Mi hijo sufre de dolor todos los días solo queriendo caminar por los problemas crónicos en sus articulaciones”.
“En mi pueblo hay personas que no tienen qué comer”.

Estos son solo algunos de los pensamientos de personas que en cualquier momento participan en eventos de resistencia. Su motivación para terminar, o sencillamente comenzar a entrenar para terminar un evento específico, viene dada por el dolor, el sufrimiento o la necesitad de algún familiar, amigo o comunidad y solo quieren sufrir algo en carne propia para solidarizarse con este individuo o causa, pero a la vez, hacen un trabajo de recaudación de fondos que pueda llevar algo de ayuda económica a las investigaciones para la cura de cierta enfermedad o para ayudar directamente al individuo o la causa.

Recuerdo claramente un entrenamiento de bicicleta en grupo, donde íbamos por la Autopista de las Américas hacia el este y que nos disponíamos a montar 100 kilómetros. No es ni la distancia, ni lo que pudimos haber gozado aquel día en este paseo dominical lo que me hace recordarlo, fue una pregunta, o varias preguntas  referentes al mismo tema, que estuvieron en mi cabeza ese día.
¿Por qué hago todos estos kilómetros? ¿Por qué haces todos estos entrenamientos? ¿Para qué haces estos eventos? Las respuestas lógicas y anteriores a ese día eran: Porque me gusta. Para poder completar el evento de buena forma. Por el reto personal y la satisfacción de terminarlos. Todas son respuestas muy ciertas y que no han cambiado hasta el día de hoy, sigo disfrutando tratar de llegar más lejos y ponerme metas que tal vez creía inalcanzables en algún momento, pero la pregunta era un poco más profunda, era ¿qué SIGINIFICADO tiene hacer todo esto? o ¿qué haces con todos estos kilómetros? Esas preguntas se quedaron dando vuelta en mi cabeza hasta que un día encontré la respuesta que de verdad quería para ellas.

Thais Herrera estaba terminando la preparación para su primer Maratón de Nueva York y leyendo la página del maratón algunas semanas antes, vio que habían algunas opciones para correr por causas diferentes, ella, siendo Directora de la Fundación Futuro Posible, se preguntaba, ¿qué puedo hacer para correr por mi fundación? o ¿cómo lo puedo hacer?, la pregunta me la hace a mí y yo en ese momento le digo que me explique qué hace la Fundación, ella no sabe que ya tengo todo un plan elaborado que solo le faltaba la causa adecuada, y dentro de Futuro Posible la encontré. Cuando terminó de explicarme, le dije que se fuera a correr su maratón y que a su regreso le iba a presentar mi plan, ya que si lo hacía antes de correr el maratón le podía hacer daño todo lo que le propondría, ella ya más o menos conocía como yo pensaba y entre miedos y risas prefirió hacerme caso y hasta ahí se quedó la conversación.

2011 kilómetros en eventos en un año, se convirtieron en Kilómetros por la Educación y los kilómetros de más satisfacción que he tenido hasta el día de hoy.

La respuesta era muy simple en realidad, yo quería aportar de alguna manera a mi comunidad y todos esos kilómetros de entrenamientos y competencias podían servir de alguna manera, entonces las preguntas ahora eran, qué causa será la que más me motiva y qué hacer. La causa se aclaró cuando Thais me explicó bien lo que hace la Fundación Futuro Posible en el tema de educación infantil, donde existe un programa que va mucho más allá de arreglar planteles y lavarle la cara a locales, se hace un trabajo a consciencia de mejorar la educación en aquellas escuelas que son intervenidas por la Fundación.
A mi el tema educación en República Dominicana me estaba dando en la cara desde hacía mucho tiempo, solo tenemos que salir a manejar a nuestras calles para ver que no se cumplen con leyes ni reglas, no hay sentido común, no se respeta a los demás, y esto tiene un origen, la falta de educación en el hogar y en las escuelas primarias de nuestro país, por esto sin lugar a ninguna duda, para mí la causa principal de muchos, si no de todos nuestros problemas como nación, es la mala educación que reciben el mayor porcentaje de niños dominicanos, en su hogar y en las escuelas, llegar a todos los hogares es difícil pero podemos hacer algo desde las escuelas.

El qué hacer ya tenía tiempo pensándolo, el plan estaba elaborado y sencillamente se convirtió en Kilómetros por la Educación.
La idea era, sigue siendo, que las personas que participan en eventos de resistencia aporten de un peso a todos los pesos que quieran, por los kilómetros que recorren en sus competencias, que lo hagan de sus bolsillos o animen a familiares y amigos a donar por sus kilómetros y que estos los pasen a las labores que hace la Fundación Futuro Posible.
Pero había un problema, teníamos que buscar una manera para introducir y dar a conocer este proyecto, y lamentablemente y voluntariamente tenían que aparecer dos protagonistas que hicieran algo un poco fuera de lo común, que impactara en los eventos y las personas a las que iba dirigido el proyecto para ayudar a difundir la idea. El lamento fue porque nos toco a Thais y a mí.
Se tomaron los calendarios de eventos locales de carreras pedestre, triatlones, nados de aguas abiertas, bicicletas de montaña y se escogieron tres eventos internacionales en el que ese año participarían una buena cantidad de dominicanos, el resultado, sumaríamos 2011 kilómetros en competencias y en el camino iríamos explicando cuál era el motivo y pediríamos que se nos unieran a sumar.
Thais y yo en la meta del Medio Maratón Punta Cana 2011

El reto deportivo tenía una dificultad mayor en la forma en que estaban distribuidos los eventos que en la cantidad de evento en sí, cosa que no controlábamos nosotros, ya que las fechas estaban ahí y teníamos que participar, al final se completaron veinticinco, eso nos llevó en momentos picos a hacer dos eventos en un mismo día cuando solo hacía una semana habíamos participado en un maratón fuera del país, definitivamente el cansancio de tanto entrenar, competir y viajar se sintió en algún momento, pero la motivación de hacer lo que se hizo era diferente esta vez, había una causa mayor y más importante que la satisfacción personal.

Los 2011 kilómetros se cumplieron, tenía que ser, en el maratón de mis amores el de Nueva York, carrera a la que no regresaba desde mi único fracaso y donde todo comenzó, a este venía bastante cansado por haber participado en un medio iron la semana anterior, pero esta carrera, la meta que en ella se lograría y el grupo de dominicanos que corrimos ese año, la hicieron la más especial de todas.

El proyecto Kilómetros por la Educación ha ido evolucionando de la manera esperada, gracias al apoyo que recibimos de tanta gente desde su principio.
Todos pueden ser parte de este, por favor únete. www.kilometrosporlaeducacion.org


Pon tu meta y ponle una causa para que sea más bonito llegar a ella.

Yo sigo corriendo tras mi meta y mis kilómetros se suman por la educación dominicana.

JLM

lunes, 28 de enero de 2013

Excusas son solo eso, excusas, si de verdad quieres hacer algo lo haces.


Por lo regular luego una persona corre su primer maratón, y a pesar de tal vez haber pensado mil veces durante la carrera que nunca más se vuelve a meter en ese lío, queda una euforia e inmediatamente al otro día solo estás pensando en correr el próximo, comienzan los planes y sin darte cuenta ya estás anotado y preparándote para este. Sin embargo, una vez se está entrenado para el próximo evento, en algunos casos, se comienza a sentir que no es igual que el primero, no hay el mismo ánimo, lo que hace que el entrenamiento sea más pesado y definitivamente esto hace la experiencia un poco más dura. Yo siempre he dicho que respeto a toda persona se atreve a entrenar para un maratón, obviamente para todo lo que sea más largo que este también, y es porque el evento es la fiesta, el entrenamiento es el trabajo, y dicen por ahí que por algo nos pagan para trabajar, pero al que entrena para un maratón por amor a terminarlo no le pagan.
Esta experiencia más dura que la primera ya crea una predisposición para un tercer asalto a esta tortura de entrenamiento, aclaro que esto le pasa a mucha gente, no a todos, pero en mi caso si sucedió.

Luego de mis dos primeros maratones, en mi vida personal y laboral hubo un cambio importante, cambio de trabajo, mucho más horas y días laborando, una cultura diferente de trabajo, esto definitivamente hizo que mi tiempo y forma de vida fuera del trabajo cambiara radicalmente, por lo que correr y entrenar era más difícil, mientras me adaptaba corrí muy poco, pero nunca dejé de correr, ni de amar correr más lejos, ni de relacionarme con mis amigo corredores, corría cualquier evento más corto que el maratón y sin muchas pretensiones, pero tenía la EXCUSA perfecta cada vez se hacían planes en el grupo para ir a correr un maratón, “no tengo tiempo para entrenar para un maratón con este trabajo”. Pasó el año 2000 y el 2001 y mi excusa seguía siendo "válida" mientras yo la decía y quería creérmela, pero un día, y tenía que ser precisamente mientras corría unos pocos kilómetros, pasé frente a la oficina de una línea aérea, dentro de ella vi a todos mis amigos que estaban arreglando los pasajes para el maratón al que se disponían a viajar esa semana, yo claro que sabía ellos iban porque siempre estaba en contacto con todos ellos, pero no fue hasta ese momento de verlos tan contentos ahí dentro, y yo sentirme fuera, que algo pasó dentro de mí, ¿envidia? sí, sentí mucha envidia de no estar o viajar con mis amigos a disfrutar de algo que yo amaba tanto, recuerdo que me pasé la corrida completa solo pensando en eso y al día siguiente les escribí un correo a todos ellos deseándoles la mejor de las suerte en su viaje y carrera, y les prometí que no me quedaba para el próximo.

El próximo maratón al que fueron mis amigos era ese mismo año que los vi en aquella oficina de la línea aérea, me inscribí, entrené y terminé mi Maratón Marine Corps.

¿Sucedió algo diferente en mi trabajo o vida cuando decidí correr el maratón que me permitió entrenar para este?  NO, por el contrario, creo hasta más trabajo y más responsabilidades se agregaron a mis labores, pero sencillamente yo quería ir a correr ese próximo maratón y de paso disfrutarlo con mis amigos.

Las excusas son el camino fácil para no hacer algo, cuando de verdad queremos hacerlo siempre hay una manera.

¿Tienes una excusa que no te está permitiendo llegar a tu meta?

Yo sigo corriendo tras mi meta y las excusas no están permitidas.

JLM   

jueves, 17 de enero de 2013

La peor experiencia puede ser la mejor enseñanza.


 Para  participar en un evento de resistencia, puede ser carrera, triatlón, ciclismo, nado, carrera de aventura, de uno o hasta de mil kilómetros, lo normal es que antes del evento tengamos un  entrenamiento, horas de dedicación y esfuerzo, en ocasiones de dolor, hacemos el compromiso con ese evento que nos lleva a sacrificar horas con nuestras familias y con nuestros amigos, también hay un costo monetario, inscripción, viaje, la alimentación adecuada durante los entrenamientos, etc.  Pero no importa que tan bien nos preparemos físicamente, siempre existe la posibilidad de que no podamos terminar el evento. Una lesión, una enfermedad, un accidente, una falla mecánica, pueden de alguna manera impedir que completemos el evento en el que estamos participando, estas son frustrantes de alguna manera, ya que después de meses de preparación y tanto sacrificio vemos como nuestro cuerpo falló y no pudo más, nuestro equipo falló o el destino nos hizo una mala jugada, de estos eventos nos vamos resignados por nuestra mala suerte, pero no tenemos mucho más que podamos hacer, solo recuperarnos y comenzar de nuevo.

Existe otro factor que en ocasiones impide que terminemos aquel evento para el que tanto trabajamos, pero este mismo factor es el que puede casi por sí solo hacer que consigamos cualquier meta nos propongamos, es la MENTE.

En el año 2003 llegaba yo a la ciudad de Nueva York para participar de nuevo en el maratón, pero esta vez contrario a mis experiencias anteriores, llegaba con un pesar o tal vez una predisposición con la carrera, había tenido un año muy bueno de entrenamientos y mejorado todos mis tiempos, por lo que quería poder hacer mi maratón más rápido hasta esa fecha, pero sí, el haber entrenado sin descanso desde el año anterior me traía algo cansado y era la excusa que estaba guardada en la parte trasera de mi mente. Recuerdo me peguntaron al llegar a Nueva York cómo me sentía y respondí que cansado y que posiblemente ese era mi último maratón, que iba a descansar de los entrenamientos. Llegó la carrera y salí a correr a la velocidad que tenía programada, pero nunca me sentí bien con el paso y desde un principio estaban todos los pensamientos negativos cruzando por mi mente, recuerdo haber luchado para llegar a la marca del medio maratón y cuando llegué a esta la pisé como si ya hubiera llegado a la meta, de ahí en adelante no sabía si quería seguir corriendo o no y antes de los treinta kilómetros ya estaba montado en el tren que me llevaba a la meta a recoger mi bulto.
¿Por qué me salí de esta carrera? ¿Estaba enfermo o lesionado? Definitivamente no estaba ni enfermo, ni lesionado, sencillamente las presiones de querer cumplir una meta especifica enfermaron mi mente y esta cedió ese día. Desde el momento que me salí de la ruta ya me remordía la consciencia, pero cuánto más al otro día, cuando veía orgullosos a todos los que terminaron su maratón caminando torcidos y medio cojos con su medalla al cuello en la ciudad de Nueva York, “NUNCA MAS  me saldré de una carrera mientras mis dos pies puedan caminar”, fue lo que me dije ese mismo día.

El año 2010 me encontraba tendido en la grama  del área de transición, resignado a que no saldría a correr ni completaría mi carrera, escuchaba las voces de muchas personas que me animaban a seguir, pero ya yo había tomado mi decisión durante la etapa de ciclismo, yo no puedo más, no voy a correr.
Estaba participando en el Half Iron República Dominicana en Punta Cana, habíamos cumplido la etapa de natación, fue dura, bastante dura, y mis tiempos no fueron para nada buenos, pero en el mar las condiciones siempre son diferentes y el tiempo no define un buen o mal nado, el que había salido del agua con el grupo de personas que regularmente salgo, me decía en ese momento que hice mi nado lo mejor que pude. De ahí pasamos a la etapa de ciclismo y desde el principio se tenía que hacer mucho esfuerzo ya que estábamos a contra viento, por lo que asumía la dificultad era lo normal para las circunstancias, sencillo me decía yo, hoy será un día duro, a eso tenía que agregarle que hacía el calor más infernal en el que jamás había competido y solo eran las diez de la mañana, faltaban unas cuantas horas para terminar mi carrera. Al transcurrir la etapa de ciclismo, fuera de las condiciones climatológicas, yo no me sentía con fuerzas y lo que yo temía lo confirmaba el hecho de que todos me iban rebasando en la bici, personas que yo sabía no montaban como yo me rebasaban fácilmente, ya para la mitad de esta etapa solo una afirmación que una vez hice me mantenía montando, y es que las personas que hacemos estos eventos somos algo caco duro y no damos nuestro brazo a torcer fácilmente, y yo siempre había jurado que en un ironman y mucho menos en un medio iron, no había forma que  no terminara la etapa de ciclismo, algo estúpido, pero en este momento era lo único me mantenía pedaleando, pero mi compromiso mental era que tan pronto me desmontara hasta ahí llegaba, porque en realidad no sabía que pasaba con mi cuerpo pero me sentía sumamente mal. Desde que me desmonté iba resignado y lentamente a mi lugar en la transición donde me tiré, pero todo era como una pesadilla o una película, me pasaban tantas cosas por la cabeza por el conflicto interno de retirarme de una carrera que parecía algo de otro mundo, escuchaba las voces de las personas, pero era como si yo estaba en un cuarto cerrado, sentado y tendido en la grama el debate mental era el lógico, tú no te puedes salir, yo no puedo más, tú juraste que nunca más te saldrías de un evento, te dije que no puedo más, ¿cómo te vas a sentir cuando todos estén celebrando que terminaron y tú de cobarde te quedaste tendido en la grama?
……….era ya pleno medio día en Punta Cana y los galones de agua me iba echando arriba de todo el cuerpo en cualquier oportunidad que tenía mientras corría, se evaporaban en cuestión de segundos  como por arte de magia, estaba cerca de llegar a mi meta e inclusive había dejado atrás algunos de los que me rebasaron en la etapa de ciclismo.


Pleno medio día Half Iron RD 2010
Terminé esta carrera donde en un punto me dije no podía más, no hice ni cerca lo que pretendía hacer en términos de tiempo, pero luego de recupérarme era el más feliz de todos los que terminaron ese día.

Los días siguientes a la carrera pude darme cuenta qué pasaba con mi cuerpo aquel día, tenía un virus dentro de mí que me mantuvo en cama por unos días.

Muchas veces nuestros objetivos secundarios nos desvían del principal que es llegar a la meta.

El Maratón de Nueva York del 2003 sigue siendo hasta la fecha el único evento que no he terminado y después del Half Iron del 2010 nunca he vuelto a pensar que no terminaré durante un evento.

¿Cuál es la verdadera meta quieres lograr?

Yo sigo corriendo tras mi meta.

JLM

jueves, 10 de enero de 2013

En búsqueda de la Meta


Era el 1980 cuando por primera vez en nuestro país se transmitía por televisión y en vivo el Maratón de Nueva York, yo, amante de todos los deportes, me preparé para verlo como cualquier otro de los eventos deportivos que teníamos oportunidad de ver, nunca esperando que la experiencia significara tanto para el resto de vida.

Ya comenzada la carrera no pude quitarme del frente de la televisión, como si un imán me tuviera pegado a ella, viendo  la gente corriendo, la mucha gente corriendo, y a la vez preguntarme por qué ellos corren tantos kilómetros y por qué yo no puedo dejar de verlos. Ya después de dos horas de carrera comenzaban los primeros a llegar a la meta, y claro, estos eran los más celebrados por los narradores ya que eran los ganadores, y ellos mismos celebraban exhaustos el logro, pero lo que más me llamó la atención, fue que a medida seguían entrando a la meta las personas celebraban más que los ganadores. Hablamos de treinta dos mil y tantas celebraciones de mujeres y hombres de todas las edades, esto de inmediato me hizo preguntar, ¿por qué yo no puedo ser uno de ellos si yo también puedo correr? y  con la inocencia del niño, y tal vez con el subconsciente de quien soy, me juré que algún día yo sería uno de ellos.

Correr siempre fue parte de mis actividades y mis entrenamientos, jugué muchos deportes, competí para ganar en todos ellos, y el Maratón de Nueva York se convirtió por años en esa gran meta que algún día haré que muchas personas tienen, pero casi nunca cumplen. Lo veía año tras año en la televisión y se daba siempre el mismo fenómeno, me fascinaba ver las personas corriendo y  no podía dejar de verlo ni por un segundo, y ya era una rutina, esa tarde salía a correr lo que para mi eran muchísimos kilómetros, si mal no recuerdo no pasaban de tres o cuatro, imaginándome corriendo en las calles de Nueva York y tratando de llegar a la meta.

Ya un hombre casado, con hijos y luego de haber competido en muchos deportes, correr seguía estando en mi vida como el ejercicio que me permitía sudar, sentirme bien y el de más fácil acceso,  por lo que salir a trotar unos cuantos kilómetros dos a tres veces por semana se convertía en el deporte que se quedaba en mi vida.
Un día recibí la invitación de mis dos mejores amigos a participar en una carrera de cinco kilómetros, sin pensarlo dije que sí y a correr fuimos, no fue una muy grande ni muy celebrada, pero para mi fue el despertar del amor a querer llegar a la meta y esa meta era finalizar el Maratón de Nueva York.

El querer correr el Maratón de Nueva York (puede ser cualquier maratón) te hace dar cuenta de una gran realidad, NO vas a ganar el maratón de Nueva York, y fue ese el atractivo y enseñanza que me estaba dando esta carrera desde el primer día que la vi. Yo acostumbrado a competir y querer ganar, quería participar en un evento donde no iba a ganar, sencillamente quería terminar, pero ahí solo comenzaba la enseñanza. No es hasta cuando entrenas para tu primer maratón y lo terminas que te das cuenta que ganar no es necesario para poder decir que llegaste a tu meta.



En 1998 corrí y terminé mi primer maratón de Nueva York. Fue la experiencia deportiva más espectacular y satisfactoria que había tenido en toda mi vida. Primero vivir aquella carrera que tanto significaba para mí y segundo haber logrado una meta que me había costado tanto esfuerzo y sacrificio, algo que no comparaba con las satisfacciones de aquellos triunfos que pude tener en los deportes que tanto competí y sin embargo en esta no gané la carrera.


El experimentar este sentimiento de lograr esa meta que tanto cuesta se convierte en algo que nos invita a querer seguir haciéndolo y mientras más tenemos que trabajar y más difícil es la meta muchísimo más nos llena.



¿Tienes tú una meta que quieres conseguir con todas tus ganas?



Yo sigo en busca de la meta.



JLM