martes, 16 de abril de 2013

Mi corazón está de luto y solo pienso en correr.


El peor momento en la vida de cada ser humano es el día que pierde la inocencia, ese día lo que era bonito ya no lo es tanto, lo que era bueno ya puede ser malo, lo dulce se torna amargo.

Estoy seguro todos recordamos aquel día que nos marcó, puede haber sido la muerte trágica de algún ser querido, el engaño de alguien que estimábamos o creíamos otra persona, o ataques terrorista tan atroces como espectaculares como el que vivimos un once de Septiembre, esto para muchas culturas lejanas a nosotros es prácticamente su diario vivir, pero en mi humilde opinión todos nacemos inocentes y felices y las crueldades que vemos en el mundo van poniendo nuestro corazón pesado y duro.

Ayer nos toca vivir otro atentado contra la humanidad, honestamente no me interesa saber quién lo hizo ni por qué, aunque si deben ser encontrados y llevados a la justicia, pero este o estos inconscientes sin corazón (no los puedo llamar humanos) ya hicieron el daño, por más que digamos que el tiempo cura las heridas, yo todavía no he visto nada que reparado quede como nuevo.

En los últimos años hemos vivido actos de terror, demasiados, pero el de ayer nos llega en particular porque se produce en el medio de algo que nos apasiona, pero también hay que verlo como un evento que va más allá del deporte. Un maratón es la culminación del esfuerzo, el sacrificio y el entrenamiento de una persona, es la celebración de alcanzar la meta, pero enfatizo de nuevo, LA CELEBRACION de muchos seres humanos de todas partes del mundo, todas las religiones, todos los estratos sociales, todas las razas. Cualquiera de estos grandes maratones es parecido al arca de Noé, pero de humanos, donde Dios quiere juntar todas las especies.

El Maratón de Boston es el primer maratón organizado anualmente que nace a raíz de la carrera que representa el deporte y el evento que se creó para unir la humanidad y fomentar la Paz mundial, las Olimpiadas.  

El Maratón Olímpico está reservado para los máximos exponentes de cada país en esta disciplina, los maratones populares son los únicos eventos donde ese atleta olímpico compite con cualquiera de nosotros atletas aficionados que solo queremos ser parte de un gran evento.

Los que hemos vivido la experiencia de correr cualquier maratón donde participan más de diez o veinte mil personas, sabemos lo que se siente estar en la salida de estos eventos. Todos los que estamos ahí pensamos casi exactamente igual, no importa que tan lejos estemos separados por las geografía o nuestras creencias, y ese día todos vamos detrás de un objetivo que venimos persiguiendo desde hace unos meses y para el cual hemos hecho los mismos sacrificios y hemos sufrido lo mismo. Pero es a la vez una celebración de que estamos vivos y podemos hacerlo y el gozo que estos eventos nos brinda es lo que de verdad creo debería sentir todo ser humano al realizar cualquier actividad en su vida, y somos empujados en la ruta por el ánimo de miles de personas que no nos conocen pero ven en nosotros tal vez lo que ellos mismos quisieran ser, pero sobre todo hay felicidad y unión de tantas personas que de no ser por un evento como este nunca se fijarían en el otro.

¿Por qué alguien quiere quitarme esto?
 Hay muchas cosas que no entiendo y mi corazón se niega rotundamente a aceptar, pero la maldad que hay en el mundo no es ni puede ser mayor que la bondad y no podemos permitir que nos bloqueen la meta.

Los corredores celebramos la vida corriendo y de esta manera honraremos las victimas del Maratón de Boston 2013.

Yo desde ayer corro por la educación y en contra del terrorismo, ninguna bomba va a impedir que yo llegue a mi meta.

JLM