miércoles, 23 de octubre de 2013

Mi reporte del Wild Duluth 100k...perdón, solo 50k.



“Si la meta es ver cuánto se puede aguantar, tenemos que probarnos. En ocasiones no obtendremos los resultados esperados, pero aprenderemos mucho de la experiencia”

El Wild Duluth Races 100k, 50k y 21k, es un evento realizado en la ciudad de Duluth, esto es en la parte más al norte del estado de Minnesota. Se corre en el Superior Hiking Trail. Este trillo recorre las partes más alta y los riscos de la ciudad, proporcionando unas vistas espectaculares del puerto y el rio San Luis, sobre todo de noche cuando puedes ver toda la ciudad encendida debajo.



Vista de la ciudad dede un punto de la ruta.
  Según la información que pudimos obtener al leer la página oficial, la carrera está considerada como la más dura del medio oeste de los Estados Unidos por la complicada altimetría, las rocas, las raíces, los riachuelos y en general por todo el terreno. Toda esa información parece la pusieron después que ya habíamos hecho la carrera, o sencillamente el virus que tiene mi computadora, que además me sigue inscribiendo en las distancias más largas que ve en los eventos, prefirió hacer como que no lo vio o no entendió del todo. Todo lo que les pueda decir de la dificultad de la ruta creo será poco. Pero así como dura y extrema, increíblemente impresionante, atractiva (para locos…como yo) y gratificante de hacer.



 Ya que Juan Carlos Albelo iba a participar en esta carrera, y motivado principalmente por visitar a mi hijo, decido ir a correr. Todo a pesar de que vine un poco herido, muscularmente, del último evento un mes previo a este. También a pesar de las recomendaciones de Luima y Nicolás que no veían con buenos ojos que lo hiciera.
 Nicolás sabía mejor que nadie por qué lo decía. Él es el encargado de arreglar mis piernas y darme las terapias que fueron necesarias para tratar de hacerlo. Que debo confesar, tuve que dejar de correr las últimas dos semanas antes del evento. Yo lo quise hacer para probar ciertas cosas e ir aprendiendo un poco más de lo que puedo hacer físicamente.

Pese a lo difícil de la ruta, lo que más nos estaba preocupando era el clima y era lo novedoso para nosotros en esta carrera. El pronóstico era de entre cero y cinco grados Celsius durante toda la carrera, lloviznas y nieve. Además de correr la primera hora y media oscuros y todas las hora finales, que podían ser desde dos a seis, dependiendo cómo nos fuera. Al final el tema clima no fue problema, a mí me gusta el frio, pero además se controla con ropa. Eso sí, esta vez corrí con la mayor cantidad de ropa que jamás haya corrido.

Resguardados antes de ir a la salida. Juna Carlos a la derecha.

Ya a las 6:00 a.m. estamos en el Bayfront Festival Park en la línea de salida, junto a otros sesenta y dos corredores que se atrevieron a correr los 100k. La mayoría de Minnesota y muy pocos de otros lugares bien cercados y tenían que haber dos dominicanitos. Nos deseamos suerte y a correr se ha dicho.

 Los primeros cinco kilómetros que te llevan a la primera mesa de abastecimiento son en ascenso. Se corre entre montes, calles y casas, que permiten entrar en calor, ya que se puede correr bastante bien, aunque esforzadamente por la subida, cosa que hizo que me calentara y sudara y cometiera un pequeño error.

Vista desde el Bayfront Festival Park, hacia donde queda la primera mesa de abastecimiento.

Cuando llegué a la mesa decido quitarme el abrigo y los guantes, porque entiendo estoy muy caliente y así no voy a aguantar, pero no sabía que ahora íbamos para abajo y ya entramos al verdadero monte para no volver a salir, además, adivinen qué, comenzó a llover.
Ya dentro del monte estamos en lo que de verdad vinimos a vivir. Ya el trillo comienza a decir cómo será, y era más y mejor de lo que esperábamos.
 Está todavía oscuro y la guía eran las tiras fluorescentes que marcaban la ruta. Cosa que entre enfocar hacia abajo para poder ver el camino, solo pequeños reflejos que podíamos ver de vez en cuando a lo lejos cuando levantábamos la mirada era lo que nos guiaba. Yo sigo muy concentrado viendo mi piso y los reflejos lejanos, cuando de repente me doy cuenta que lo que se reflejó fueron los ojos de un venado. No sé cuál de los dos corrió más rápido en dirección contraria, pero yo no le iba a preguntar a qué velocidad él iba, seguí juyendo para el otro lado, que por suerte era el camino correcto.
 Pasado ese susto, ya estoy corriendo muy bien aunque me voy enfriando mucho, de repente comienzo a oír y sentir como que me están echando granitos de arena en la gorra. Sonaba algo parecido, pero entre la media oscuridad y el foco, no podía darme cuenta qué era, ¡ESTA GRANIZANDO! Pensé que era lo que faltaba, que comenzaran a caer piedras del cielo y nos rompieran la cabeza. Por suerte solo duró como un minuto y eran muy pequeñitas las bolitas blancas.
 Cuando llegué a la base de la montaña ya las manos estaban congeladas y sentía mucho frio, paré para ponerme de nuevo el abrigo y los guantes. No me los volví a quitar hasta que llegué a mi hotel.

 Abrigado y ya con la luz del sol, todo el esplendor del bosque en que estamos se deja ver, pero también toda su dificultad. Corríamos sobre hojas que cubrían todo el piso, el cual podía tener debajo raíces o piedras que te hicieran ….¡YA ME FUI DE BOCA! Primera caída. Como les decía, te podías caer, también habían muchos puentecitos de dos tablas sobre lugares que el trillo era incómodo. La dificultad es que mojadas eran sumamente resbalosas. Riachuelos que cruzar, por suerte no te llegabas a mojar los pies pasando por las rocas. Pero la mayor dificultad de terreno definitivamente era lo mucho que había que subir y bajar, y por lo general cuando se coronaban muchas de las montañas eran rocas, es decir una gran roca resbalosa.
 Ya pasada la segunda mesa de abastecimiento siento la primera mala señal del día. En una que otra bajada siento un puyón en la rodilla derecha. Yo sabía y esperaba que algo iba a explotar en mis piernas en esta carrera, pero no esperaba que fuera tan temprano. Mientras tanto, trato de no hacerle mucho caso y corro, pero se va repitiendo y ya comienzo a pensar en alternativas. Una era pedir algún tipo de cinta pegante en la próxima mesa de abastecimiento para amarrar la banda iliotibial, que entiendo es la responsable del dolor (no sé nada por seguro, eso lo dirá una resonancia magnética), pero para esto tengo que llegar a esa mesa y cada vez que tengo que bajar el dolor es mayor por lo que opto por caminar las bajadas.
 Cuando llego a la tercera mesa pido la cinta y todos se desviven por ayudarme y atenderme. Son de las cosas lindas de estos eventos. Mientras, ya han aparecido tres tipos diferentes de cintas y estamos prestos a operar….digo ponerlas, una señora me dice que si prefiero una rodillera que ella me está mostrando, que se la devuelva Andy (el José Reyes, digo, organizador de la carrera) en la meta. ¡DIOS, LLEGARON LOS REYES EN OCTUBRE!, “¡CLARO QUE Sí!” me la puse más rápido que de carrera, bueno, me la pusieron, me pusieron los tenis, me los amarraron, me sirvieron agua, refrescos, galletas, etc. Les repito, me encantan estas carreras.


 De esa mesa salí corriendo como un niño que le acaban de dejar los reyes a probar su nuevo juguete, pero la alegría duró poco, unos cuantos metros había que doblar a la derecha en el lodge de esquíes de Spirit Mountain. Cuando vi la montaña que tenía que subir, me pregunté que por qué no estaban funcionando las sillitas del teleférico que llevan al tope de la montaña para montarme en una de ellas, total, corríamos por debajo de ellas. La suerte es que no tuvimos que llegar hasta el tope, se doblaba a la izquierda en una parte y trillo con nosotros de nuevo. Pero es aquí que me doy cuenta de mi triste realidad. Aun cuando podía correr algo mejor, el dolor no se eliminó. Solo llevo unos 21 kilómetros y será muy cuesta arriba hacer otros 80k en esta o peor condición.
No pasó mucho más tiempo cuando me doy cuenta que para bajar tengo que buscar maneras de lado para hacerlo sin dolor, y en planos (si es que habían algunos metros) no daba cuatro pasos cuando se intensificaba el dolor. En uno que conseguí correr algo, resbalé en una roca y me doblé como todo un contorsionista la cadera antes de caer al piso. En subidas no dolía, pero las subidas eran escaldas o muros que de cualquier manera no se podían correr todas.
 Caminé lo más pronto que pude, traté de correr lo más que pude, casi nada, por las siguientes seis o siete horas. Mientras caminaba, no quería abandonar la carrera y seguía buscando maneras de terminar, pero las matemáticas se ponían en mi contra cada paso que no corría. Nueve horas para llegar a la mitad de la carrera o sería cortado y caminando sabía no lo lograría. Pero dentro de mí había una mayor angustia, vine a correr no a caminar, a tratar con todo de terminar pero con un cuerpo que me lo permitiera.
 Viendo el camino que estaba recorriendo y sabiendo que tenía que volver por el mismo, me daba cuenta que en mi condición no serían nueve horas de regreso, serían mucho más, y que las paredes que tendría que subir y bajar en la oscuridad de la noche, con temperaturas heladas y solo, no era muy recomendable.

 Ya casi sabiendo mi triste destino, rrrinnnggggg, rrrinnngggg, ¡Ajá!, ¿A quién se le ocurre estarme llamando en estos momentos? En estas carreras es recomendable andar con un celular, así como otras cosas, pero la intención es nunca usarlo, ya que sería solo en una emergencia. Pero me digo, total, estoy caminado, déjame ver quién llama, tal vez es mi hijo. “¿¡Weendyyyy, qué haces llamando a una persona que está en el medio de una carrera!?” Fue lo primero que le dije. Pero hablar un rato sirvió para botar un poco de frustración. De paso, ya que saqué el celular de la mochila aprovecho y tiro una foto del lugar tan precioso por el que ando.


Eso hice por el resto del camino, disfrutar el lugar donde me encontraba, animar a los corredores que me pasaban o ya venían de regreso. Tuve la oportunidad de saludar a un puerco espín que estaba animando a los corredores. Nunca imaginé que son tan grandes. Se subió a su árbol cuando me acercaba, parece le di mala espina.

 Llegué a la marca de los 50k y punto de retorno a las nueve horas y tenían que cortarme. Sé que era lo más recomendable, además de la regla de la carrera, debí haber llegado a este punto varias horas antes, pero en esta ocasión no pudo ser. También me doy cuenta que Juan Carlos nunca me ha pasado, por lo que entiendo será cortado, pero luego me dijo que se salió en el kilómetro cuarenta y cuatro.

 Estoy triste por no haber terminado lo que comencé, un poco frustrado con mi cuerpo aunque sin mucha razón, ya que le quise imponer algo cuando no debí, pero vencido no me siento.

 Esta experiencia sirve de mucho. Desde ya estoy trabajando en cosas que saco de ella y que me llevarán a lograr cosas que tengo planeadas para el futuro.

 Una caída no puede ser lo que impida que llegue a mi meta.

Luego de la carrera mi hijo me invitó a cenar a un lugar donde esta placa estaba en la mesa. Creo me quería subir el ánimo. Ya verán la placa en mi vehículo.

JLM

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Reporte: North Face Endurance Challenge Wisconsin 50 miles


“5:00 a.m., 5 grados centígrados, 200 nuevos amigos y 50 millas por recorrer. Aquí vamos de nuevo”.

 El North Face Endurance Challenge es un serial de eventos repartido por los Estados Unidos y Sur América. Cada fecha es un fin de semana de carreras, donde podemos escoger la que más nos guste. Sábado se corren 50 millas, 50 kilómetros, maratón, relevo de maratón y carrera de niños. Domingo se corren medio maratón, 10k y 5k. Todas las distancias tienen partidas a diferente horas y todo el serial, con excepción de una fecha, se corren en parques nacionales, o como le decimos en nuestro país, monte y trillos.

 Escogimos ir al evento de Wisconsin, ni lo pregunten, mi computadora tiene un virus o siempre está dañada y solo sabe escoger la distancia más larga que ve en cualquier evento. 50 millas es lo que nos toca. La carrera se corre en el Kettle Moraine State Park, gran parte en el Ice Age Trail. Esto queda cercano a Milwaukee y como a unas sesenta millas de Madison.
 Al evento fuimos Carlos “El Andino” Camejo, un amigo venezolano que vive en nuestro país desde hace unos año y yo.



 2:30 a.m., suena el despertador y nos preparamos el desayuno lo más pronto posible, comemos y nos cambiamos de ropa. Queríamos estar de camino a más tardar las 3:30 a.m., llegar al área de salida lo más temprano posible y poder ya solo concentrarnos en correr. Pero el clima hizo que nos concentráramos en otra cosa. Cinco grados centígrados, es soportable bien abrigado, pero con ropa para correr, aun cuando llevemos la más posible, es FRIO. Entre unas fogatas que pone la organización de la carrera, unas carpas y el carro, más o menos aguantamos.



 4:50 a.m. ya estamos conociendo a nuestros 200 nuevos amigos en el área de salida y todos queriendo que arranque la carrera para ver si el cuerpo se calienta. Por la hora de partida y como en pocos metros entramos al monte, es obligado llevar un foco. La elección preferida es del tipo que te pones en la cabeza, por lo que parecíamos una convención de cocuyos gigantes que salieron a dar un paseo por el parque.
Para serles honesto, estas primeras dos horas de la carrera eran la parte que más me atraían del evento, ya que son de las cosas que no estamos acostumbrados y siempre queremos inventar cosas nuevas. Estar corriendo en el bosque oscuro, solo viendo lo poco que alumbra tu foco, con frio, me llamaba y me gustó. Pero se me olvidaron los guantes y mis manos estuvieron como cuatro horas congeladas e hinchadas, pero nada de preocupación.



 Desde casi el principio tuvimos la primera sorpresa del día. De repente nuestros pies se hunden en un terreno suave, blando y seco. Se siente como arena de playa, parece arena de playa, no importa lo que me digan, es arena de playa. Pero estamos en el medio de los Estados Unidos en un parque, donde no hay ninguna playa ni cerca. ¿Qué hace esto aquí?. La única explicación lógica que se me ocurrió, es que como los organizadores querían poner el reto un poco más fuerte, importaron unos cuantos furgones de arena desde Boca Chica y los regaron por la ruta. Nada, solo queda seguir corriendo. Estas trampas de área, como las comencé a llamar, aparecían intermitentemente durante el recorrido, algunas veces más largas y profundas.
El trayecto en las primeras horas era como se esperaba, subidas y bajadas moderadas y muy buenos tramos para correr y viniendo de entrenar en el fogón que es nuestro país y caer en este refrigerador, corría muy cómodamente y contento. Aparecían praderas donde corríamos bajo el sol, en esta ocasión bienvenido para calentarnos un poco. Puedo decir que el setenta por ciento de la ruta fue como hasta ahora he descrito, se iban intercambiando esos tres escenarios.
Más o menos entre el kilómetro cuarenta y el sesenta y cinco, el trayecto toma su cambio más importante. Comienzan una serie de subidas y bajadas más pronunciadas y con terreno más suelto. El cansancio lógico de esta parte de la carrera y el terreno que tenemos que sortear, hicieron que comenzara a sentir dolores en los tendones alrededor de ambas rodillas, al punto que bajadas muy pronunciadas me costaba correrlas y tenía que caminar, cosa que también dolía. Fue el pequeño único momento de frustración durante la carrera, ya que era el lugar donde más me hubiera gustado correr y disfrutar, por lo bonito y el reto, pero mi cuerpo no quiso. No por esto no dejé de seguir disfrutando, pero me deja un sabor agridulce de la carrera.
En un punto de este tramo me encuentro de frente con Carlos (había un punto de retorno), quien se había quedado un poco atrás, él venía teniendo problemas con la lesión con que llegó a la carrera. Ninguno le dijo nada de esto al otro, solo nos animamos para seguir adelante.
Ya fuera de esta sección y faltando unas diez millas, me dispongo a correr lo mejor que pueda y ¡SORPRESA!, el embarque de arena que vino desde Punta Cana, lo habían puesto en los próximos cinco kilómetros. ¿Cómo correr en este terreno con lo cansado que vengo? En realidad no corrí mucho en él, solo sobreviví de alguna manera.




A pesar de los pequeños problemas, la distancia fue pasando y la meta estaba cada vez más cerca y nunca sentí que no llegaría, esto siempre me alegra, saber que algo se hizo bien, porque de otra manera no estaría en esta posición de poder cumplir con lo que vinimos a buscar.

Dijo mi amiga Susan Santos “¡Ya sea un evento grande o pequeño…cruzar la meta es lo máximo!”




Alimentación antes de la carrera:
-Desde que aterricé en los Estados Unidos el jueves, pizza, pasta, cerveza y agua fue casi toda mi alimentación.





Durante:
- 10 geles.
- 4 pastillas de sal.
- Aproximádamente 150 onzas de agua, 20 onzas de bebida con electrolitos y 20 onzas de Pepsi Cola y Mountain Dew.
- Dos pequeños pedazos de sándwich de mantequilla de maní con mermelada.
- Tres puñados de papitas saladas.

miércoles, 26 de junio de 2013

¿Cómo lidiar con el calor en largas distancias?


Nuestro país, y de paso todo el caribe, no son lugares apropiados para correr largas distancias, ni mucho menos hacer deportes de extrema resistencia.

Esto no lo digo yo, lo dicen todos los especialistas y medios especializados cuando hablan sobre las temperaturas apropiadas para hacer actividades físicas al aire libre. Pero sin embargo, estos mismos medios son los que publican carreras de este tipo en extremas condiciones, entre ellas las del clima y donde participan miles de personas.

Cuando leemos debemos saber interpretar, leer entre líneas e investigar mucho y a fondo. Muchas de las cosas que se escriben son RECOMENDACIONES y muchas muy válidas. Por ejemplo, ¿cuántas veces hemos leído que no corramos o hagamos ejercicios al aire libre entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde?, cosa que se escribe para países de climas más frescos que el nuestro, si lo traducimos a nuestro país, tal vez sería entre ocho de la mañana y seis de la tarde. Esta para mi es una excelente recomendación, la cual le doy y seguiré dando a todo el que quiera hacer ejercicio y disfrutar de este.
¿Qué pasa cuando esta persona quiere participar en eventos donde la carrera es al medio día o toma todo un día o más, no entrena o cómo lo hace?
Hay que primero aclarar que somos muchos los que participamos en eventos que demandan esto de nosotros alrededor del mundo.

(Foto cortesía de Santo Domingo Corre)

Yo era uno que cuando comencé a correr evitaba esas horas y nadie me hacía correr en ellas, hasta que participé en mi primer triatlón o desde que me dispuse a participar en este. Muy sencillo, la carrera comenzaba a las ocho de la mañana y yo estaba seguro me iba a tomar tres horas o más, comenzaría a correr a las diez de la mañana después de haber nadado y montado bicicleta, y todo esto al lado del mar, sin sombra y con un sol caribeño dándote en la cabeza, ¿qué hago, no participo?
Todo se complica un poquito más cuando sabes que para el evento que quieres hacer no tendrás escapatoria y durante el entrenamiento tendrás que pasar muchas horas bajo el sol y sufriendo las consecuencias de la humedad que tenemos.
Tengo varios años lidiando con esto y ahora en el verano es que más debemos sufrirlo, Julio, Agosto, Septiembre, son los meses más calurosos y de paso son los meses en los cuales tendré la parte gruesa del entrenamiento de este año, donde tres, cuatro y hasta cinco horas son el estándar los fines de semanas. Hablo sobre el entrenamiento, ya que el evento es solo un día, los entrenamientos son cuatro, cinco, seis meses o todo el año, es donde de verdad se desgasta el cuerpo.



Ya asumido el reto, hay que buscar la manera de hacerlo y esto se logra leyendo, investigando, preguntando y luego probando. A mi me gusta muchísimo hablar con otras personas que estén haciendo lo mismo o algo parecido y escuchar sus anécdotas, o leer lo que hacen, más que simplemente la opinión especializada de un científico, sin quitarle la importancia que esta opinión tiene ni el valor. Lo que pasa es que hay factores que solo se pueden probar en el laboratorio, y nuestro laboratorio es el asfalto, la montaña, el monte o el mar y las circunstancias son muy diferente todos los días del año y en tantos lugares diferentes.

Mis recomendaciones, que vienen de lo que dicen los expertos, los amigos y mis propias experiencias, sobre todo para dominicanos entrenando en República Dominicana.

-La primera sigue siendo la misma. Mientras pueda, haga sus entrenamientos en tempranas horas de la mañana o pasada las seis de la tarde.

-Tome agua cada quince minutos no importa lo que pueda leer, en nuestro país hace demasiado calor y humedad. Esto lo estoy diciendo para corridas menores de una hora.

-Para corridas entre una hora y hora y media,  además de agua tomar bebidas isotónicas.

-Corridas de dos horas o más, agua, bebidas isotónicas alternadas cada quince minutos, además una pastilla de sal y un gel cada hora, esto hago yo, personas que sudan o gastan más sales toman dos o tres pastillas por hora y dos geles.

-Las corridas mayores a las tres horas en nuestro país yo todas las considero peligrosas, ni hablar cuando pasan de cuatro horas, en estas hay que tomar precauciones, escuchando bien nuestro cuerpo, saber entender que en algún momento hay que parar.
En el último año he dejado de entrenar por kilometraje y lo hago por tiempo, me ha gustado mucho ya que no salgo con la presión que sufrimos tener cuando queremos hacer un tiempo específico en una distancia específica y esto de ante mano me permite tranquilamente pararme a caminar tal vez cada hora que aprovecho para hidratarme, alimentarme o abastecerme, claro, esto es también como se enfrentan las ultras distancias y entreno como tal, pero honestamente, si entrenara para un maratón hoy en día lo vería diferente, me ha gustado más el tema tiempo que distancia. Esto no quiere decir que no entiendo un entrenamiento que te exija la velocidad y la persona que está buscando mejorar sus tiempos tendrá que enfrentarlos, lo que se debe tener precaución con el calor.
(Foto cortesía de Fotográfika)

 -Nunca llegar a tener sed. Aun cuando digo que nos hidratemos cada quince minutos, habrán días que el cuerpo te pedirá liquido antes de eso, dele todo lo que pida y nunca llegue a tener sed.

-Salga con toda su hidratación y alimentación arriba y dinero para comprar más, nunca cuente con que otra persona lleva la suya, usted es responsable por usted mismo.

-No solo tome agua, en corridas súper largas, eso le podría diluir las sales del cuerpo y causarle hiponatremia, para eso existen las bebidas isotónicas, las pastillas de sal y los geles.

-Manténgase hidratado todo el día, haga una costumbre tomar agua cada hora.

-Al terminar de hacer su actividad procure alimentarse e hidratarse durante la primera hora. Es sumamente importante hacer esto ya que nos ayuda a una pronta recuperación y estar en mejores condiciones para el entrenamiento del día siguiente.

-Si durante la actividad siente mareo, nausea, taquicardia o escalofrió, deténgase inmediatamente, busque un lugar fresco o frio para estar en el, busque agua o líquidos y tome y si se puede echar por encima hágalo, ya tiene síntomas de golpe de calor o está deshidratado. No subestime ninguna distancia ni corrida, esto puede pasarle cualquier día, existen muchos factores para esto. En lo personal lo viví corriendo diez kilómetros y una corrida mayor a dos horas solo el año pasado. En la de diez kilómetros no cargaba con hidratación y en la más larga había hecho todo mi protocolo de hidratación y alimentación y hasta un poco más.

-Todavía no entiendo cómo en nuestro país hay personas que salen a hacer actividades con sudadores y fajas que les aumentan la sudoración, ellos creen que con esto rebajan más rápido, equivocados, y no saben el daño que se están causando.

-Gorras, lentes, y camisetas con mangas. Aun cuando creemos en momentos que nos dan más calor, la protección que estas nos brindan contra el sol y sus rayos son sumamente importante. Recuerden que el sudor es el sistema que tiene el cuerpo para enfriarse, si nos quitamos la camisa primero el sol nos tuesta y esa sensación es mala y perjudicial para la piel, segundo evapora el sudor que está encima de la piel, por lo que no nos enfría. Prefiero mi camisa mojada de sudor refrescándome la piel y el cuerpo, claro, de materiales que permitan la evaporación, no algodón que se torna incómoda y pesada.
Los lentes no solo nos protegen los ojos del sol, sino que de bichos y polvo. La gorra nos protege del sol en la cara y la cabeza, que siempre es preferible tenerla fría, si la pueden mojar de vez en cuando mejor. Usar también cremas para el sol.

-Debemos ajustar nuestra velocidad cuando hace extremo calor. El error y la causas de que muchas personas colapsen en un evento o cualquier día entrenando, es que quieren mantener un plan de carrera o velocidad cuando las condiciones de ese día son adversas o muy extremas. Hay que ser lo suficientemente inteligente para entender que ese día debemos bajar el paso para poder llegar a nuestra meta.
Hay herramientas como los monitores cardiacos, que ayudan a controlar el esfuerzo, y esos días de condiciones extremas nos lo informarán muy fácilmente, ya que nos dicen que estamos haciendo el esfuerzo esperado aun cuando no estamos logrando la velocidad deseada. Pero a falta de estos aparatos debemos conocernos, y el que tengamos taquicardia creo va siendo ya un indicativo.


Para poder llegar a la meta, hay que proteger el cuerpo y suministrarle su gasolina.

JLM


viernes, 31 de mayo de 2013

Medio Maratón Hispaniola: Mucho más que una carrera.


Era 1996 cuando yo ya comenzaba a correr más consistentemente, recuerdo haber visto una pequeña reseña en un periódico, la cual tenía una foto con un grupo de treinta y siete personas, todos felices. Esta trataba sobre un medio maratón realizado en el parque Mirador Sur. Me llamó inmediatamente la atención, primero porque era la primera carrera de esta distancia que veía en nuestro país y segundo porque parecía que había otras personas que como yo, querían correr ciertas distancias. Algunos de ustedes no entenderán este comentario, pero es que en esa época en nuestro país no existían la cantidad de eventos, por no decir casi ninguno, como los que hoy podemos disfrutar.

Ese medio maratón se llamaba La Gran Carrera de la Amistad, porque era obvio, fue un grupo de amigos que les gustaba correr y decidieron organizarla y correrla. Lo que no podían ellos imaginar era que aquella carrerita se convertiría en la carrera y el movimiento de corredores de fondo más importante de nuestro país y yo en ninguno de mis sueños podía saber que estaba viendo la foto de la que se convertiría en mi segunda familia. 
Salida Medio Maratón Hispaniola 2012.
 Esa Gran Carrera de la Amistad es oficialmente la versión número uno de lo que hoy conocemos como el Medio Maratón Hispaniola – Löwenbräu y que ya celebrará su versión número dieciocho este año 2013, curiosamente la edad de mi primer hijo.

En 1996 José Elías Reyes corrió la versión número cien del Maratón de Boston, una experiencia inolvidable para él y que vendría a marcar el inicio de todo el movimiento. Cuando venía en su vuelo de regreso solo pensaba que en República Dominicana debía organizarse una carrera de nivel mundial, percibida y preparada para los corredores. Sus pensamientos los compartió con sus  amigos corredores de la época, llamados Corredores del Mirador,  y nace este Medio Maratón de la Amistad, corrido por los pocos corredores amateurs, entusiastas o masters que existían en Santo Domingo en esos años.

Para 1997, ya con un poco más de tiempo y con un poco más de organización y formalidad, se preparó la segunda versión. Esta fue llamada Medio Maratón Hispaniola, tuvo unos premios modestos y la participación de los corredores superiores o élites de nuestro país. Ese fue el primer medio maratón que corrí en mi vida.

La sed de eventos que tenían los fondistas de nuestro país, la dedicación, la organización y el entusiasmo con que se preparó ese evento hizo que de inmediato causara un impacto en el fondismo dominicano. Pero la carrera vendría a tener ramificaciones tan importantes o mayores que lo que podía decirse fue la idea de solo hacer UN GRAN EVENTO, más personas comenzaron a interesarse en correr y el grupo de corredores del Mirador se organizaba de mejor manera para fomentar la disciplina y es cuando nacen los Maratonistas de Santo Domingo, este grupo con José Elías a la cabeza, fue el primer grupo o club de corredores con cierta organización que se creó en nuestro país, algo muy importante si conocemos la historia de todos los grandes maratones con historia del mundo, sencillamente son fruto de clubes o grupos de corredores que se deciden a organizar una carrera y luego siguen motivando y organizando algunas otras, la historia se estaba escribiendo en nuestro país.
 
De las treinta y siete personas que corrieron ese primer medio maratón solo conocía a dos de ellos. Uno porque había sido mi profesor de comercio internacional en la universidad. No voy a decir que es Rafael Espinal para que no se sienta viejo, y quien es el maratonista más consistente que ha tenido nuestro país desde ese entonces (me refiero a cantidad de maratones por año y sus tiempos en todos estos) y el otro era Rafael Cueto. Con este no hacía mucho había compartido en unas prácticas de softbol, pero no era necesariamente que nos habíamos hecho amigos, digamos que conocidos.
Rafael Espinal, uno de dos personas que han corrido y terminado todas las versiones del Medio Maratón Hispaniola.

 Ya que yo comenzaba a correr más largo y viendo que se había hecho este evento en el Mirador Sur y motivado por mis dos mejores amigos que en esa época también estaban corriendo, de hecho más que yo, mi compadre Oscar y Tancredo, comienzo a ir al Mirador a correr.  Anteriormente solo corría por calles cercanas a mi casa. Recuerdo que de los primeros días que voy me encontré con Cueto en el kilómetro cero donde nos saludamos, y eso se iba repitiendo con él y los pocos otros que corrían. Se puede decir que los famosos treinta y siete de la foto y algunos otros que comenzaba a entusiasmarse. A José Elías de verdad no recuerdo el momento exacto que nos conocimos, obviamente fue en algún momento en el Mirador o en alguna corrida de grupo que solíamos hacer en esa época, pero sí recuerdo exactamente el momento que marcó que nunca más dejáramos de hablar y juntarnos.

Para la segunda versión del Hispaniola (1997), José E. quería hacer algo mayor que la primera y comenzó a buscar productos para entregar una funda a todos los que terminaran el evento además de su medalla, cosas impensadas en esa época en nuestro país. Recuerdo haber escuchado eso en algún momento y le dije que pasara por mi oficina para entregarle algunos productos. El día que pasó por allá hablamos un rato y comenzamos a conocernos y recuerdo que en esa conversación le dije que para esa carrera podíamos salir a buscar patrocinios y que podía convertirse en un gran evento, él estaba un poco incrédulo a que empresas nos quisieran dar dinero para esto, pero luego Cueto y yo lo convencimos y para la versión del 1998, la tercera, salimos a buscar y encontramos. Creo la historia de la carrera se hace sola pues para la versión número dieciocho de este año 2013, habrá cupo para mil quinientos corredores y estamos seguros se llenará, por lo que no abundaré más sobre ella.

José Elías Reyes dando los detalles de la versión 2012.

Como les dije anteriormente, el Medio Maratón Hispaniola fue la semilla y solo parte, gran parte, del renacer, o no sé si decir el nacer del fondismo en masa en nuestro país, comenzando por la organización del Club Maratonistas de Santo Domingo que en lo adelante no solo organizaba esta carrera, sino que motivaba a personas a integrase a correr y comenzó a organizar otras carreras de diferentes distancias y en diferentes lugares. En un momento teníamos diez eventos al año, cosa que era sumamente necesario ya que lo que existía era muy poco, pero lo que marcó el éxito de todo esto fueron dos cosas, primero que todos estos eventos se hacían por corredores (nosotros) y para corredores (que casi todos éramos nosotros), por lo que todo el que corría se sentía tratado de una manera diferente y esto era muy sencillo y es lo segundo, ya que nosotros organizábamos los eventos, los voluntarios eran y siguen siendo nuestra familia. ¿Quién te va a tratar mejor que tú familia?

La familia MDH haciendo lo que más les gusta, trabajar en la organización del medio maratón. Expo 2011.

 Ya que tocamos el tema de la familia y les había mencionado que el Medio Maratón Hispaniola tiene la misma edad que mi hijo mayor, pues son mellizos, sí, así tratamos nosotros esta carrera. Es el hijo que hicimos literalmente con nuestras manos y lo queremos y tratamos como tal, por eso solo se lo podemos entregar a nuestra familia y es lo que hacemos. Nuestras esposas, hijos y mejores amigos son los que complementan el equipo de trabajo de todo lo que se hace durante el año. La segunda generación de lo que hoy se conoce como Maratonistas de la Hispaniola, nació y ha vivido en toda esta historia, y ya nosotros solo esperamos que Andrés Elías (hijo de José E.) el heredero, cumpla la mayoría de edad, o tal vez le permitamos terminar sus estudios universitarios, para que se haga cargo de todo y nosotros los viejitos solo disfrutemos de los eventos corriéndolos, que ha sido el único sacrificio que algunas veces duele, el no poder correr muchos de nuestros eventos, principalmente el Medio Maratón Hispaniola. 

Andrés Elias.

 La visión que teníamos al comenzar todo esto era en principio organizar eventos, que no existían, con la calidad que a nosotros los corredores entendíamos eran las adecuadas. Esperábamos que se crearan nuevos grupos, organizaciones o clubes de corredores en todo el país que al igual que nosotros organizaran eventos con calidad. Queríamos con estos eventos aportar al desarrollo y el nivel de nuestros corredores elites de fondo, queríamos masificar el fondo en la República Dominicana y además internacionalizarlo.

Nos complace mucho ver lo diferente que es nuestro país en materia de carreras de fondo, comparando 1996 con 2013,  y nos satisface saber que todo ha sido posible por el amor y las ganas por correr.
Rafael Cueto, José E. y yo. Rueda de prensa 2013.

La familia Maratonista de la Hispaniola no es solo José Elías, Cueto y Munné, como nos conocen, son muchos otros que estuvieron, han estado y han llegado a través de los años. Esposas, hijos y familiares, los que no voy a cometer el error de mencionar, para no omitir alguno, pero todos ellos saben quiénes son, que en estos años hemos compartidos y gozado la organización de todos estos eventos que fueron naciendo y perdurando. Viajamos a correr a muchos otros fuera del país, y al interior del país, como aquel famoso medio maratón de Santiago en 1997, que al llegar allá nos dimos cuenta que era mentira, pero ya que estábamos allá y fuimos a correr, decidimos correr de Santiago a Moca hasta que se cumpliera la distancia. Lo bautizamos Medio Maratón La Plancha.

La mayoría de los participantes en el Medio Maratón Hispaniola lo ven como una competencia, un reto o una carrera, para nosotros es la celebración cada año del hijo que se hizo y de todo un año de desarrollo del fondismo y del crecimiento de la familia maratonista en República Dominicana.

En la meta de la versión 2011. José E. me permitió correrlo, después de varios años sin poder hacerlo y fue mi último.

A los Maratonistas de la Hispaniola les gusta correr y organizar eventos, pero sobre todo les encanta ver que todos lleguen a la meta.

JLM

martes, 7 de mayo de 2013

Mis amigos son superhéroes.


Cuando niños todos teníamos ídolos y superhéroes y dábamos cualquier cosa por haberlos conocido, bueno creo que cuando adultos los seguimos teniendo lo que nos da vergüenza admitirlo, o al menos que quisiéramos saber más de ellos, verlos de cerca, preguntarle cosas, etc.

Yo he tenido la suerte de conocer y compartir con grandes atletas y tener conversaciones con ellos, pero además he tenido la dicha de que a algunos de ellos los puedo llamar mis amigos.

Freddy Soto

Creo que está claro que me apasionan los eventos de resistencia, desde hace mucho tiempo los sigo de todas las maneras posible y siempre he admirado a los protagonistas (todos los que participan en esos eventos), hay algunos que se destacan porque se atreven a más cosas, o porque nos llegan más de cerca o nos enteramos más de sus aventuras, o porque quisiéramos ser como ellos o hacer las cosas que ellos hacen.

Lizzie y Rosa Hilda.

 ¿Qué daría aquel niño por sentarse en una mesa a cenar y conversar con su equipo favorito de beisbol, o futbol o basquetbol completo?
Yo tengo esa dicha en repetidas ocasiones, es más yo me siento que estoy cenando con el salón de la fama del deporte de resistencia de mi país y puedo preguntar y saber todo lo que ellos hacen o no hacen.

Luis, Luis Manuel y Karim.

 La dedicación y formas de entrenar, preparar y competir en los Ironman de Lizzie Nyitray, Freddy Soto y Lucas Gaitán, son temas que les encantan a mis oídos, las aventuras y anécdotas de Luis Manuel González en sus carreras, recuerdo en mi casa había toque de queda cuando su participación en el Eco Challenge Borneo, cuántos nados hemos hecho con Marcos Díaz, lo que braceamos y sudamos en esas dos vueltas a Manhattan y ni hablar la congelada que nos dimos cuando nadábamos en el Polo Norte, bueno yo creía que estaba ahí nadando con él, no sé ustedes, y ni hablar el trabajo que nos dio subir al Everest, ¡qué larga se nos hizo esa lomita con Karim Mella!, y cuántos calambres me han dado tratando de seguirle el paso (desde la comodidad de mi casa) a Rafael Cueto en esos maratones, la suerte es que a él no les dan y siempre le va bien. Para darles envidia, como dicen los niños, esos son amiguitos míos, pero no son los únicos son muchos otros que también se atreven  a seguir el sueño de lograr esa meta que tanto les cuesta, ¿no se dan cuenta que los mejores momentos en la línea de llegada de cada carrera son cuando llegan los últimos?, todos dignos de admiración solo por tener el coraje de participar y la determinación de terminar, por lo que a todos los admiro y son superhéroes, ¿o no nos creemos que lo somos cada vez que cruzamos la meta?

Cueto, Thais y Marcos.
Siempre buscamos información sobre entrenamientos, alimentación, hidratación, acondicionamiento físico, cómo correr, qué hacer, qué funciona y no funciona, la mayoría de las veces buscamos esta información en el internet o tratamos de conseguir algún experto, muchos no se dan cuenta que el compañero de entrenamiento, los otros amigos que comparten nuestra pasión, nos pueden dar mucha información importante, muchas veces esta información viene de saber qué hace esta persona para enfrentar ciertas cosas. Tuve la suerte de correr en ocasiones con una persona que admiro como corredor desde que yo era niño cuando todavía no corría, es decir que cuando vine a correr con él se puede decir que ya él tenía veinte a treinta años corriendo y mucho, un día recuerdo él notó algo que yo hago y me dijo, “tantos años que llevo en esto y nunca se me había ocurrido”, tomó la idea y lo hizo en lo adelante, lo mismo puedo decir de ideas que tomo de tantas personas con las que converso y con las que comparto entrenamientos, ahora, si hay que siempre tener en cuenta que NO somos iguales y lo que puede funcionar para uno no necesariamente funciona para otro, pero muchas, muchas cosas si pueden ser utilizadas por todos o con ciertas modificaciones pueden servir.
Debemos saber que todos somos un experimento en progreso y que así como ya hay muchas cosas que podemos decir son el estándar o por lo menos la guía de hacer las cosas, no quiere decir que todo funciona al pie de la letra con todos y en todas ocasiones, siempre es bueno estar abierto a nuevas ideas y dispuesto a probarlas, siempre tomar nota de qué funcionó conmigo e ir archivando para futuras consultas, también es importante saber que nos vamos poniendo viejos y las cosas que hacíamos de una manera antes ahora o en el futuro tendremos que enfrentarlas y manejarlas de diferentes maneras.

Me gusta ser parte de una legión de superhéroes que no temen hacer lo necesario para llegar a la meta.

JLM

jueves, 2 de mayo de 2013

Sin la meta clara no sabremos qué camino tomar.

Lo ideal sería que pudiéramos correr sin rumbo fijo y sin medir el tiempo, disfrutando cada paso, de los paisajes o la compañía y que esto se repita día tras día. Lamentablemente no todos tenemos esa libertad que lo permita, o no tenemos la resistencia física, o no tenemos la fuerza mental para motivarnos dejar nuestras comodidades, muy especialmente cuando estamos cansados.

En muchas ocasiones me han hecho la pregunta ¿qué debo hacer para correr o entrenar carrera?, siempre doy dos respuestas una seguida de la otra, primero debe gustarte, nadie permanece haciendo algo que no le gusta, segundo les digo que deben ponerse un objetivo o meta que les motive ir a correr, sin esa meta u objetivo los días de cansancio y las excusas se convierten en costumbre y sin darnos cuenta no recordamos la última vez que salimos a correr.

A mi me gusta correr, pero estoy seguro que me gusta más trazarme una meta que conseguir y luego planificar y ver cómo es que lo voy a lograr.

Planificar un año es sumamente importante, ya que aun cuando nos encante entrenar y participar en eventos, al cuerpo y la mente hay que darle la meta que conseguir y para la cual vamos a trabajar, pero también hay que darle el descanso y el tiempo de recuperación para estar siempre frescos y querer enfrentar nuevos retos. Yo creo que ya me planifico tan bien que hasta me enfermo cuando estoy en los períodos de descanso o en los meses que no llevo un entrenamiento formal. Aclaro que descansar no necesariamente significa NO hacer ejercicio, claro que sí puede ser y haber cierto descanso total en algún momento, pero mantenernos haciendo algún tipo de ejercicio sin la estructura de un ciclo de entrenamiento es un descanso, lo que se conoce como descanso activo.

Este año me simplifiqué la vida y mi reto o retos los planifiqué para un mismo mes, Septiembre, solo puedo adelantar que voy a correr …MUCHO.
Mi plan de entrenamiento y prácticamente todo lo que voy a necesitar ya sé lo que debe de ser y sencillamente mi descanso activo ya se va formalizando para llegar en la condición necesaria para el primer día de entrenamiento, conseguí hasta los compañeros de entrenamientos (siempre he tenido muchos amigos) que se van a aventurar en uno de mis eventos y que compartirán conmigo gran parte de largas corridas durante dieciséis semanas,  Carlos “El Andino” y Manuel.

Yo, Manuel y El Andino.


Sin la meta clara no sabremos qué camino tomar.

JLM  

martes, 16 de abril de 2013

Mi corazón está de luto y solo pienso en correr.


El peor momento en la vida de cada ser humano es el día que pierde la inocencia, ese día lo que era bonito ya no lo es tanto, lo que era bueno ya puede ser malo, lo dulce se torna amargo.

Estoy seguro todos recordamos aquel día que nos marcó, puede haber sido la muerte trágica de algún ser querido, el engaño de alguien que estimábamos o creíamos otra persona, o ataques terrorista tan atroces como espectaculares como el que vivimos un once de Septiembre, esto para muchas culturas lejanas a nosotros es prácticamente su diario vivir, pero en mi humilde opinión todos nacemos inocentes y felices y las crueldades que vemos en el mundo van poniendo nuestro corazón pesado y duro.

Ayer nos toca vivir otro atentado contra la humanidad, honestamente no me interesa saber quién lo hizo ni por qué, aunque si deben ser encontrados y llevados a la justicia, pero este o estos inconscientes sin corazón (no los puedo llamar humanos) ya hicieron el daño, por más que digamos que el tiempo cura las heridas, yo todavía no he visto nada que reparado quede como nuevo.

En los últimos años hemos vivido actos de terror, demasiados, pero el de ayer nos llega en particular porque se produce en el medio de algo que nos apasiona, pero también hay que verlo como un evento que va más allá del deporte. Un maratón es la culminación del esfuerzo, el sacrificio y el entrenamiento de una persona, es la celebración de alcanzar la meta, pero enfatizo de nuevo, LA CELEBRACION de muchos seres humanos de todas partes del mundo, todas las religiones, todos los estratos sociales, todas las razas. Cualquiera de estos grandes maratones es parecido al arca de Noé, pero de humanos, donde Dios quiere juntar todas las especies.

El Maratón de Boston es el primer maratón organizado anualmente que nace a raíz de la carrera que representa el deporte y el evento que se creó para unir la humanidad y fomentar la Paz mundial, las Olimpiadas.  

El Maratón Olímpico está reservado para los máximos exponentes de cada país en esta disciplina, los maratones populares son los únicos eventos donde ese atleta olímpico compite con cualquiera de nosotros atletas aficionados que solo queremos ser parte de un gran evento.

Los que hemos vivido la experiencia de correr cualquier maratón donde participan más de diez o veinte mil personas, sabemos lo que se siente estar en la salida de estos eventos. Todos los que estamos ahí pensamos casi exactamente igual, no importa que tan lejos estemos separados por las geografía o nuestras creencias, y ese día todos vamos detrás de un objetivo que venimos persiguiendo desde hace unos meses y para el cual hemos hecho los mismos sacrificios y hemos sufrido lo mismo. Pero es a la vez una celebración de que estamos vivos y podemos hacerlo y el gozo que estos eventos nos brinda es lo que de verdad creo debería sentir todo ser humano al realizar cualquier actividad en su vida, y somos empujados en la ruta por el ánimo de miles de personas que no nos conocen pero ven en nosotros tal vez lo que ellos mismos quisieran ser, pero sobre todo hay felicidad y unión de tantas personas que de no ser por un evento como este nunca se fijarían en el otro.

¿Por qué alguien quiere quitarme esto?
 Hay muchas cosas que no entiendo y mi corazón se niega rotundamente a aceptar, pero la maldad que hay en el mundo no es ni puede ser mayor que la bondad y no podemos permitir que nos bloqueen la meta.

Los corredores celebramos la vida corriendo y de esta manera honraremos las victimas del Maratón de Boston 2013.

Yo desde ayer corro por la educación y en contra del terrorismo, ninguna bomba va a impedir que yo llegue a mi meta.

JLM

martes, 5 de marzo de 2013

¿Maratón Cañeros, se puede correr?

El Maratón Cañeros es una carrera para bicicletas de montaña celebrada en los cañaverales de La Romana. Tiene cuatro rutas de diferentes distancias desde diez hasta sesenta kilómetros, compiten todas las categorías desde infantiles hasta los superiores o élites y es parte del calendario y campeonato nacional de bicicleta de montaña. Este año incluyeron una carrera pedestre en la ruta de diez kilómetros.

Maratón Cañeros 2013 (foto cortesía de Joan Febles)

Desde la primera vez que escuché de esta carrera me llamó la atención, por dos razones, una la distancia, la de sesenta kilómetros, entendiendo que en bicicleta de montaña y por el terreno es bastante, y la otra por el clima en el lugar, entendiendo que no podía haber mucha sombra en los cañaverales y donde la humedad es alta. No soy ciclista de montaña, ni tengo una de estas bicicletas, pero desde que un día di un paseo por los cañaverales con un grupo de los Cañeros (nombre del grupo que organiza la carrera) me encantó el lugar, por lo que tenía que hacer la carrera, cosa que he venido haciendo por los últimos tres años.

Este evento, en mi humilde opinión, es uno de los mejores en los cuales he participado y no es solo por la organización es además por el ambiente que se genera en este, lo mejor es que cada año se superan, toman nota de lo que ven hizo falta o se puede mejorar y al año siguiente todo está mucho mejor, hay un trabajo verdaderamente profesional detrás de él y esto lo demuestra la enorme cantidad de ciclistas de todo el país que se dan cita allí, cada año superando en cantidad el año anterior.
Sé que dejaré de mencionar nombres, pido excusas, pero Carmen Santoni, Juan Elmufdi y Don Simón López son la maquinaria y el ingenio detrás de todo, según me cuentan, y dos amigos Homero de Pool y René López y sus respectivas familias, se fajan por igual y en lo particular nos bridan su hospitalidad cada año y hacen que el fin de semana sea todo lo agradable posible.

El año pasado ya inmerso en la idea y entrenamientos para correr ultras distancias le comenté a Homero que volvería este año pero ya no pediría una bicicleta prestada, solo iría con mis tenis a correrla, honestamente no sé si el me creyó, pero le confirmé mis intenciones este año y acogieron la idea y me permitieron hacerla. Tenía que pedir permiso, ya que no se puede llegar a una fiesta a hacer lo que a uno se le antoje y además, ellos organizan un evento para ciclistas no para corredores y el soporte y logística es diferente, coordinamos lo que yo necesitaba y sencillamente abrieron las puertas y ayudaron en todo.
La carrera comienza a las diez de la mañana, pero para poder terminar más o menos con los ciclistas y además para evitar algo de calor al menos en las primeras horas, yo debía comenzar a las seis de la mañana, para esto necesitaba un vehículo de soporte que no solo llevara la hidratación y alimentos, pero además que cuidara de mí en todas las horas que iba a estar solo en este lugar. ¿Pero quién soportaría esta tarea tan aburrida?, solo se me ocurrió la persona con la que sé puedo contar para cualquier cosa y el sí de su parte salió antes de yo terminar de preguntar, ese es mi Compadre Oscar. Pero los cañaverales es un lugar donde te puedes perder fácilmente y me explicaron que había un lugar donde era recomendable que el vehículo no entrara, por lo que no podía seguir la ruta marcada, por cierto excelentemente marcada, y también si se presentaba una emergencia y había que salir rápido era mejor tener una persona que conociera el lugar y Homero nos lo consiguió, este fue Elías.

Con el Compader Oscar y Elías al final de la carrera.

 Cuando ya me decido formalmente a correr el Maratón Cañero lo hice pensando en la utilidad que tenía para mis planes futuros, pero solo había considerado dos factores, el primero y principal, ver cómo podía manejar el calor y la humedad cuando ya anduviera cansado después de varias horas de lucha, y el otro era correr al menos una hora a oscuras con un foco en la cabeza, cosa que nunca había hecho y que será necesario en próximas aventuras, pero se agregaron dos pequeños factores que me querían hacer reconsiderar la idea, pero luego pensé que mejor, que la prueba sería más completa y si salía bien al final del día me sentiría con más confianza en lo que está por venir. Estos dos nuevos obstáculos fueron que no estoy en el momento adecuado de los entrenamientos, no corro más de tres horas desde Noviembre en la última carrera que hice, ya que los entrenamientos los comencé a mediados de Enero, pero hubo un cambio de planes que hicieron me mantuviera solo corriendo no aumentando el volumen,  el otro factor fue que recién subimos y bajamos el Pico Duarte la semana pasada o anterior al evento y con el paso que Jake me hizo bajar el domingo, destrozaron mis cuádriceps y estos dolían hasta cuatro días después, pero nada, ya mentalmente me había convencido y sería una prueba más a superar.

5:59 a.m.
Seis de la mañana en punto se dio mi partida oficial, estaba totalmente oscuro, que bueno, así podía probar lo que es correr con el foco, aunque en los cañaverales es campo abierto y avenidas de caliche, ya veremos cuando esté oscuro en el trillo de una montaña,  la otra parte buena es que la temperatura estaba sumamente agradable. Tan pronto comencé a correr me di cuenta que me sentía muy bien y que tal vez el día no iba a ser tan largo como había pensado, ahora quería tratar de aprovechar las horas más frescas y suaves del terreno para avanzar lo más posible, pero no podía volverme loco y poner un paso muy rápido, ya que no estoy en la mejor forma y lo peor de la carrera vendría después de los veinte o treinta kilómetros por lo que me había comentado René la noche anterior. Sí he hecho la carrera tres años en bicicleta, pero la ruta la cambian todos los años, por lo que conozco el terreno y más o menos los obstáculos pueden aparecer, pero no el orden, eso me lo aclaró René y por ello más o menos iba trazando la estrategia mientras corría.

Disfrutando las primeras horas.
Y así pasaron los primeros veinte kilómetros, yo disfrutando de la corrida y el clima, la tercera hora estuvo bastante cómoda también, pero ya comienzan los toboganes (subidas y bajadas), por lo que me explicaron, vendrían como tres secciones bastante fuertes  de ellos, y así fue, a esto también teníamos que agregar que ya llegaban las diez de la mañana y el sol se hacía presente, aunque tuve la ayuda de unas cuantas nubes que se turnaban para taparlo por casi toda la carrera, pero también iba por encima de las tres horas corriendo ya sobrepasando las corridas de  los últimos tres meses, me sentía bien pero ya se comenzaba a sentir, ya era hora concentrarse.

Subiendo toboganes, sí, estoy en la foto, busquen un punto blanco casi en la cima.

 Durante la corrida parte del experimento era cómo hidratarme y qué tanto comer, eso vine a probar en este clima, yo por lo general me hidrato por debajo de lo que siempre he escuchado los demás hacen, todos somos diferentes no tenemos ni necesitamos hacer las cosas iguales,  pero he estado tratando de incrementar lo que bebo y como, llevaba conmigo las botellas encimas para cumplir con este protocolo, y además programamos que cada hora debía parar a rellenar como también hidratarme y comer más, tratando de hacerlo como se presentan los eventos de ultra distancia en casi todas partes. Creo este experimento funcionó bastante bien, ya que los resultados se dieron buenos y definitivamente pude constatar que mi nivel de hidratación estuvo como debía de ser.


 Cuando ya vamos rondando los cuarenta kilómetros se siente el mayor calor que tuvimos todo el día y ya definitivamente me pesaban los kilómetros en las piernas, aquí comienzan los juegos mentales y le propuse a la mente que quería llegar lo más fuerte posible a la marca de los cincuenta kilómetros y ver si además mejoraba mi tiempo de los eventos anteriores en esa distancia, y que cuando llegara a esa meta los demás kilómetros los haría de cualquier manera hasta terminar.



Cuando ya se asomaba esta primera meta, paso por mi lado el primer ciclista que veía todo el día, era buena noticia, ya sentiría algo de compañía y no estaría sufriendo solo pero además servirían de entretención y distracción, lo que nunca pude imaginar que el cohete que pasó por mi lado era Ismael Sánchez y la diferencia que llevaba con respecto a los demás ciclistas era asombrosa, no los calculé, pero llegué a pensar que o este ciclista estaba perdido o había cortado la ruta, ya que habían pasado muchos minutos cuando vi al segundo y de ahí en adelante fueron llegando de una manera más razonable. Mis respetos Sr. Sánchez.

Animales educados, seden el paso, muchos humanos deberían aprender de ellos.

 La meta de los cincuenta kilómetros llegó y la misión, en parte, estaba cumplida, fue de gran satisfacción haber llegado a esta distancia y haber corrido todo este tiempo este día y además mejorando mis 50k anteriores, aunque esto no es mucha referencia en rutas de carreras de trillos, pero por las condiciones en que vine a esta corrida me llena de optimismo para el futuro.

Celebrando los 50k.
 Ahora hay un problemita, hay que terminar, faltan diez kilómetros, las piernas no quieren correr y está caliente el sol, bueno le voy a cumplir la promesa a mi cuerpo, ya que me dio lo que le pedí, vamos a terminar sin mucha exigencia. De ahí en adelante entre correr y espacios caminando fui llegando pero ya faltando unos cuatro o tres kilómetros para la meta llegué al lugar que más me gusta de esta carrera, es una gran bajada a un riachuelo y luego una gran subida, lo que como que en la bicicleta son más cortas, ¡POR DIOS QUE LARGAS SON! Molestaba bajar y definitivamente se caminó totalmente para subir, pero todo de muy buen ánimo, además de que compartía con los ciclistas que no dejaban de pasar por mi lado, les confieso que cuando pasé por el riachuelo quise quedarme ahí mismo.

Ya terminada esta subida era cuestión de solo trotar algo más de un kilómetro, tal vez dos, los cuales se hacen con la energía de la meta llamándote.

¡Llegamos!

 ¿Qué sería la vida sin metas que alcanzar? Si no las tengo, las busco, pero siempre debe de haber alguna meta que lograr.

JLM

Mi cena la noche anterior:

-Lasaña de espinaca y pan.
-Cerveza para la hidratación.
(Esta cena es una tradición Cañera de nuestro grupo)

Desayuno:

-Cereal con leche.
-Una tasa de café.
-20 onzas  agua.

Durante la carrera:

-64 onzas de bebida isotónica.
-80 onzas de agua.
-30 onzas de bebida de cola.
-6 geles.
-7 pastillas de sal.