lunes, 18 de febrero de 2013

Ultra distancia = Ultra diversión.


Cumplida la meta de correr el maratón y aunque terminé bien estropeado, ya estaba decidido que volvería el siguiente año, pero no pasó mucho tiempo cuando ya la pregunta era otra. ¿Qué tan lejos puedo llegar corriendo? Esto inmediatamente hizo que me pusiera a investigar sobre eventos de distancias más largas que las de un maratón, los  conocidos como ultra maratones, vi carreras desde 50 kilómetros hasta mayores de 200 kilómetros, pero además había algo diferente en estos, su gran mayoría se corren en senderos y montañas, los hay en asfalto, pero definitivamente los más populares se realizan a campo traviesa. No creo duré un minuto cuando ya quería correr este tipo de eventos, aunque fue otra de esas metas que puse en mi archivo mental para ser trabajada algún día.

No sé que disfruto más, leer o investigar eventos y qué y cómo lo hacen los valientes se atreven, o yo mismo comenzar a prepararlos o hacerlos, tal vez es una combinación de ambas y es algo que me permite estar enfocado en un tipo de eventos mientras investigo otros que pueden ser muy diferente. Por años he corrido muchas carreras de las distancias populares hasta el maratón, a la vez en triatlones de diferentes distancias y otros eventos, pero ultra maratones y la cultura del ultra maratonista vengo por años estudiándola, o leyendo y  disfrutándola y esperando el momento de hacerlos, no había duda de que algún día haría uno.
Diferente al Maratón de Nueva York, que entró a mi vida por la magia de la televisión y se convirtió en un objetivo instantáneo, los eventos de ultra distancia los he encontrado por medio de la lectura. El JFK 50 MILES y Western States 100 son las carreras que han hecho la historia de lo que es conocido como Ultra Trail (ultra distancia en senderos) y siguen siendo los referentes en su respectivas distancias para todo el que participa en esta disciplina, “pues creo YO tengo que hacerlos”, dijo mi conciencia, y no entiendo por qué me hace eso, pero siempre acaba convenciéndome.

Luego de haber probado mi resistencia en cantidades de eventos y combinaciones de estos y ya ver que aprendí a disfrutar o manejar el sufrimiento, el año pasado me dije que era el momento de probar con la ultra distancia y la carrera obligatoria para comenzar era el JFK 50 miles, lo que nunca pasó por mi mente fue que me convertiría en ultra maratonista antes de llegar a este evento.

Ya definido el evento comienzan los preparativos, principalmente preparar el plan de entrenamiento. El haber optado por un ultra y ser algo un poco diferente a lo que venía haciendo, hizo que el 2012 fuera de mucho aprendizaje y mucha diversión para mí. Comencé a correr en senderos y montañas, algo que tenía años queriendo hacer, comenzaron los entrenamientos que solo había leído por años y me preguntaba cómo reaccionaría mi cuerpo cuando hiciera algo así, pero habían factores que no contemplaban esos entrenamiento, que solo la práctica lo fueron divulgando. La experiencia, el compartir con los amigos involucrados en todos estos tipos de eventos de resistencia lo que iba sucediendo, la investigación y el sentido común, jugaron un papel importantísimo para mí y no dejan nunca de ser lo más importante. Tuve que hacerle ajustes al entrenamiento en el camino, soporté cosas que antes no me hubiera atrevido a hacer, pero todo con la cautela necesaria y entendiendo el por qué lo hacía, pero sin perderle el respeto a lo duro que todo esto puede ser si se lleva de mala manera.
Digo que me convertí en ultra maratonista antes de llegar al JFK 50, porque a medida se fueron desarrollando los entrenamientos y vivirlos, la mentalidad me fue cambiando, es decir, no enfrentaba el evento por venir ni los entrenamientos como hacía cuando entrenaba para todo lo que hice anteriormente, por decir algo, ya la importancia para mí no son los kilómetros que puedo recorrer, si no las horas que debo permanecer avanzando y esto nunca fue tan evidente y claro como  en mi primera prueba de ultra distancia, una carrera que vino de sorpresa antes del JFK 50 y que sirvió de entrenamiento para este.
Participé en el Stump Jump 50k, esta es una carrera celebrada en las montañas de Chattanooga, Tennessee,  llegué a ella por una coincidencia pero aproveché la oportunidad, y haber ido sin saber mucho a lo que me enfrentaría al final fue bueno, ya que si me lo hubiera imaginado no lo hubiera hecho. De acuerdo a mi paso de carrera, comencé a hacer estimaciones de en cuánto tiempo terminaría, claro que le agregué a ese tiempo algo más porque no era en asfalto, era para una montaña a correr en senderos, que explicaba la página de la carrera eran bastante técnicos y que en su mayor parte se correría en camino de un solo carril, por lo que el paso que pusiera el corredor de adelante en el grupo era el que se tomaría, también yo iba a disfrutar y aprovecharla como entrenamiento, por lo que hice un estimado de mi tiempo bastante conservador. ¡MAS EQUIVOCADO Y PERDIO NO PUDE ESTAR! Nunca imaginé que se puede correr en lugares como estos, de hecho no se puede correr por muchos de los lugares por donde pasa esta carrera, lo que todavía no puedo entender cómo los que las ganan pueden hacer esos tiempos. Yo traía en mi cabeza muy fresca una subida al Pico Duarte y pasé por lugares en esta carrera que el Pico parecía nada, al menos la gradiente de las subidas del Pico, lomas larguísimas y empinadísimas donde íbamos todos en fila india caminando, en una el que venía detrás de mí me tuvo que empujar en un momento que casi me caigo para atrás, lugares donde había que detenerse a pensar cómo era mejor saltar y caer sin resbalar en la roca liza y mojada que tenías delante, senderos en los que tenías una pared a tu derecha y un precipicio a tu izquierda y el camino en si tenía una pequeña inclinación que hacía que el tobillo derecho pisara siempre algo doblado, eran solo algunas de las cosas con las que teníamos que lidiar a parte de la distancia que corríamos ese día, 50 kilómetros.
Todos esos obstáculos, la concentración para pasarlos y poder correr en esa ruta, la tarea permanente de ir alimentándote e hidratándote adecuadamente, el ambiente que forman los corredores a tu alrededor, los paisajes impresionantes  que aparecen en estas rutas, hacen que el tiempo pase mucho más rápido, al menos en percepción, que cuando se corre en la calle de una ciudad durante un maratón, y esto hizo que la atracción que tenía por este tipo de carreras cuando solo leía sobre ellas se incrementaran y es en estos momentos lo que hace sean el tipo de eventos en los que prefiero participar.
En el Stump Jump 50k hice casi dos horas más de lo que predije con mi ignorancia iba a hacer, un mes después cuando participé en le JFK 50 miles (80k) cuando pasé la marca de los 50k hice cerca de una hora cuarenta minutos menos que en el Stump Jump.
Stump Jump 50k

El aprendizaje en estos dos primeros eventos de Ultra Trail, es que ninguna ruta es igual, la distancia no es la que marca cuánto tiempo duraremos para llegar a la meta, la perseverancia de querer ver a dónde más puedo llegar, sin importar el terreno, es lo más importante.

La distancia más cercana entre dos puntos es la recta que los une, pero si tengo que tomar curvas, subir montañas, cruzar ríos y mis piernas están dispuestas, nunca dejaré de ir tras la meta.

JLM

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